A vueltas con…

Ocurre de forma regular, estos últimos años, al calor y en el entorno de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado con apoyo del PNV. Este año, nuevamente. Pero la verdad es que no consigo acostumbrarme.

Leía hace un par de días en un periódico de los llamados de “tirada nacional” (tal cual he podido leer/oír, año tras año, en diversos medios de comunicación) un amplio artículo que se pretendía de análisis –pero que, en el fondo, era principalmente de denuncia, más o menos explícita-implícita,- sobre las enmiendas nominativas introducidas por el PNV en los Presupuestos Generales del Estado a favor de centros e instituciones de Euskadi relacionadas con la I+D+i. Su tesis de fondo era la siguiente: el PNV, contra lo que sería costumbre en los Presupuestos Generales del Estado, ha introducido arbitraria y caprichosamente tales enmiendas. Las introduce, además, en un año especialmente delicado y grave para el sistema español de ciencia e innovación, pudiendo con ello perjudicar o complicar el mismo más o menos gravemente.

El artículo al que me refiero se publicó, ocupando página entera, en la sección de Sociedad de EL PAIS, del pasado martes. Aclaro, por cierto, que no es el peor de los que me ha sido dado leer en los últimos años con tesis similares. Transcribo títulos, subtítulos y demás del mismo.

• TITULO CENTRAL: “El Congreso reparte a entidades vascas la mejora del Presupuesto”.
• SUBTITULO: “Más de 67 millones de I+D van directamente a centros tecnológicos, pero también a proyectos de difícil control. El dinero de Ciencia e Innovación cae un 2,8%”
• OTRO TITULO: “Faltan fondos para el CERN”.
• LADILLOS: “Urkullu ha ofrecido una auténtica lluvia de euros a centros de todo tipo”. “La subvención para investigación se da en concursos y tras evaluaciones”.

No sé si al lector esta batería, sin más detalle, le es suficientemente ilustrativa del por qué este artículo ha vuelto a resucitar en mí el eco de la tesis a que he hecho referencia anteriormente. Por si al lector le pareciera que resumo el contenido del mismo de forma excesivamente burda, voy a intentar, en todo caso, darle algunas pistas de por qué sigo sin querer acostumbrarme a tales supuestas informaciones y análisis, y cuales son mis razones para ello.

Punto 0: No tengo el propósito de entrar a discutir la pertinencia o no de esta o de aquella enmienda nominal. Ahí hay campo para la discusión. Lo reconozco. Puestos a discutir una a una las enmiendas nominales del presupuesto simplemente no llegaríamos a nada. No es eso, además, lo que me mueve a reaccionar. Como no lo son, tampoco, determinadas inexactitudes del artículo sobre supuestas partidas nominales del Presupuesto 2011, cuando son, de hecho, partidas acordadas para el presupuesto 2010 y diferidas a éste por solicitud del Ministerio y por acuerdo generoso de los titulares de las misma. Lo que me preocupa, y me hace reaccionar, va por otro lado. Y más allá, en algún sentido.

Punto 1: EL CSIC –Centro Superior de Investigaciones científicas- tiene, como es archisabido, una presencia mínima en Euskadi. Mínima. Recuerdo que en tiempos de Joseba Jaureguizar, a la sazón Director de Tecnología en el Gobierno Vasco, hubo un estudio de evaluación de lo que podríamos denominar el coste para Euskadi de la no-trasferencia (y de la no inversión en Euskadi a causa, entre otras razones, por esta no presencia del CSIC) referido a un tiempo en torno a los últimos quince años previos al citado estudio. Si la memoria no me falla, aquel coste rondaba los novecientos setenta y tantos millones. Ello quiere decir que en todos esos años, y en más, en los Presupuestos Generales del Estado no ha venido figurando cantidad significativa alguna con destino a Euskadi: ni directamente a través de alguna partida nominal hacia algún Centro tecnológico o similar, ni indirectamente a través del CSIC u organismo público análogo.

Punto 2: Han sido justamente acuerdos presupuestarios con partidas nominales “exigidas” por el PNV los que han hecho que hoy el CSIC sea algo más en Euskadi: que pregunten si no tanto a la Unidad de Biofísica como al Centro de Materiales de la UPV, los dos únicos centros del CSIC, al día de hoy, entre nosotros. El PNV no se ha dedicado, pues, a traer fondos para Centros tecnológicos “suyos”, sino para el conjunto del sistema. Como para el conjunto del sistema trajimos, con negociación presupuestaria por medio, el ESS –Centro de neutrones por exhalación- o la propia transferencia en investigación y desarrollo , tan negada y tan criticada por muchos, en el momento en el que la negociamos y hoy todavía. Entre estos muchos, como se recordará políticos/as ilustres, y también gentes del sistema de ciencia y tecnología de un Estado que, si no es por el PNV y por los gobiernos autonómicos dirigidos por el mismo desde la aprobación y puesta en marcha del Estatuto de Gernika, parecía tener diseñado para Euskadi un horizonte desértico en materia de ciencia y tecnología.

Punto 3: El CSIC tiene, en su totalidad, 138 centros en el conjunto del Estado. Y todos y cada uno de ellos recibe, año tras año, desde los presupuestos generales del Estado, sustanciosos apoyos económicos para financiar su personal, sus instalaciones y no sé cuantas cosas más. Sólo un dato: En la página 15 del Libro Rojo de los Presupuestos del Ministerio de Ciencia y Educación, el lector curioso podrá encontrar un resumen del programa 463A, denominado INVESTIGACION CIENTÍFICA, que dice lo siguiente: TOTAL PARA EL CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS (para el año 2011): 682.595,30 miles de Euros. Pues bien, de esto, nada, o casi, para Euskadi. Ni este año, ni nunca en todos los años pasados.

Punto 4: Cuando hablo, y en los términos en los que lo hago, del CSIC, podría hablar, no menos, de otros Institutos públicos estatales (Geológico y Marino; Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, Instituto Español de Oceanografía, Instituto de Astrofísica de Canarias, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, o Instituto de Salud Carlos III, a quienes, una vez más en los Presupuestos Generales para el año 2011 se hacen sustanciosas transferencias, tanto para gastos corrientes -229.126,24 miles de Euros- como para Inversiones -126.880 miles de Euros). Ninguno de ellos está instalado en Euskadi, como es sabido.

Punto 5: En los Presupuestos Generales del Estado, de siempre, han figurado partidas nominales, a favor de esta Institución, Centro o Entidad (aquí me refiero directa y únicamente al ámbito de la ciencia y de la tecnología). Este es todo menos un invento del PNV. En los muchísimos años en los que a este partido se le ha negado el pan y la sal, y también en estos últimos en los que hemos llegado a participar de las migas que caen de la mesa, siempre ha habido una lista, impulsada por otros partidos y fuerzas, a favor de Centros e Instituciones de otras partes del Estado, con Madrid a la cabeza, que han ido recibiendo fondos, sustanciosos incluso. Sólo un par de datos, también, al respecto: Las partidas nominativas que el PNV ha conseguido “traer para casa” para el año 2011 en el marco del Programa 463B, denominado FOMENTO Y COORDINACION DE LA INVESTIGACION CIENTÍFICA Y TECNICA, rondan los 68 millones de euros. Pues bien, ese programa alcanza un total de 2.139 millones setecientos sesenta y ocho con sesenta y un euros. Digo más y con más precisión: En ese programa, las transferencias corrientes (entiéndase los dineros que el Ministerio transfiere a otros para los gastos corrientes alcanzan los 113.623, 69 miles de Euros). Y los dineros que el Ministerio transfiere para inversiones alcanzan los 751.138,39 miles de euros. Y concluyo: en las enmiendas nominativas del PNV no había una sola que fuera para el gasto corriente (siempre hemos sido contrarios a que los Centros tecnológicos y demás del País Vasco dependan de los presupuestos de la Administración central para su funcionamiento habitual y/o corriente. De los 113 millones de Euros, ni peseta, por lo mismo. Nuestras enmiendas solo se dirigen a inversiones. Están comprendidas, por ello, en los 751 millones de euros a los que me he referido. 68 de ese total. ¿Hace falta que transcriba aquí el resto del siempre inmenso listado de partidas nominales que vienen figurando, algunas de tiempo inmemorial, en los Presupuestos Generales? No lo voy a hacer porque sería indigerible. Pero, en todo caso, quien tenga dudas al respecto, no tiene más que repasar los tomos rojos referidos al MICINN (anteriormente a Educación) y…, si todavía no había caído del guindo, se sorprenderá. (Por cierto, que no se olvide de revisar, además del citado programa 463B otros que existen también en el MICINN como el 465A, 467A, 467C, 467D, 467E, 467F, 467H, porque los 6.665 millones setecientos treinta y dos mil doscientos cincuenta euros, que alcanza el Presupuestos de este Ministerio da para mucho. Para muchas partidas nominales, preciso. No sólo ni principalmente para las del PNV). Otra cosa es que alguien pretenda que los Presupuestos Generales del Estado son, por lo que a partidas nominativas se refiere, un coto cerrado para él y para los suyos.

Punto 6: Los problemas del Sistema de Ciencia y Tecnología del Estado son reales, muy reales. No seré yo quien los niegue. Reales, variados y muy serios. Y personalmente no tendría empacho alguno en reconocer que esos problemas (en lo que afectan tanto al sistema estatal de ciencia y tecnología, como al sistema vasco) no se solucionan con las enmiendas nominativas que, como grupo vasco, hemos luchado por introducir en los acuerdos presupuestarios con el Gobierno central. No se solucionan. Pero que nadie pretenda tampoco afirmar, sugerir siquiera, que se deben, ni en lo más mínimo, a ellas. Tienen otras raíces, otro alcance, y, en su caso, otras soluciones.

Y punto 7: Como PNV hemos manifestado siempre nuestra voluntad de entrar a colaborar en la resolución de tales problemas. Conseguimos “convencer” al actual gobierno, en su día, de que esa colaboración requería, para ir sentando bases de colaboración, la transferencia a Euskadi de la competencia que, al respecto, está recogida en el Estatuto de Gernika. Se recordará qué reacciones suscitó, empezando por el propio Ministerio, y siguiendo, hoy todavía, por muchos lados. Hoy es el día en el que no hemos convencido al Ministerio de otras cosas: por ejemplo, de que es necesaria, para que el sistema de ciencia y tecnología del Estado funcione, una reforma “a fondo”, de todo él y, en concreto, del CSIC o, si se quiere, des esa parte pública del Sistema que ha estado y sigue estando acostumbrada, y se cree con derecho inveterado, a que a ella se le pague la investigación, haga o deje de hacer lo que haga o deje de hacer. Por otra parte, no sé si nos ha llegado a todos el momento de convencernos de que es necesario modificar a fondo las reglas de juego, públicas, parapúblicas y privadas, con las que venimos operando en los diversos sistemas de ciencia y tecnología y entre sistemas. A mi personalmente me ha llegado ese convencimiento. De eso, entre otras cosas, nos gustaría a nosotros que fuera esa Ley de Ciencia y Tecnología que hoy todavía merodea por los pasillos del Congreso y para cuya negociación hemos mostrado al Gobierno, y al grupo parlamentario que le apoya, nuestra plena disposición y vountad. Veremos qué ocurre. Pero puede todo el mundo tener por seguro: no será en el futuro, como tampoco ha sido en el pasado ni es en el presente, que el sistema español de ciencia y tecnología sea lo que es y ande como ande ni por los méritos exclusivos del PNV ni, mucho menos, por culpa del Grupo Parlamentario de este partido.


Políticas activas de empleo

Leo, no sin pasmo por mi parte, las siguientes dos declaraciones de Javier Ruiz, viceconsejero de empleo, dicen, en el Gobierno Vasco.

Una: “Ningún servicio de empleo crea empleo”.
Dos: “El INEM estaba, por su modelo de prestación de servicios y sus directrices, en la última década prácticamente en una vía muerta”.

Ambas declaraciones se han producido al hilo de lo que, sin lugar a dudas, entiendo una de las noticias (potencialmente) más positivas de Euskadi en el arranque del nuevo año 2011: que empieza, treinta y tantos años después de la aprobación del Estatuto de Gernika, a gestionarse desde Euskadi el servicio vasco de empleo, previa transferencia del INEM. Recordaré con orgullo, personal y de miembro del PNV, que es una de las competencias que hemos logrado gracias al acuerdo presupuestario con el gobierno de Zapatero.

Mi pasmo –por decirlo de alguna forma- respecto a la primera de las declaraciones del viceconsejero viene de comprobar, una vez más, la escasa creencia y confianza que este Gobierno, dirigido por Patxi Lopez, parece tener en la gestión propia y autónoma de las competencias administrativas que le corresponden. Eso, y no otra cosa, parece dar a entender, en efecto, la susodicha declaración. A nadie, ningún socialista, he escuchado, y menos a un miembro del Gobierno español, frase parecida mientras las políticas activas de empleo eran ejercidas por el Gobierno central. Recuerdo, incluso, que, tras el acuerdo presupuestario concluido el 2008, por el que las políticas activas de empleo, en caso de ser transferidas al Gobierno vasco, iban a serlo de acuerdo con el PNV, fuimos objeto de ataques, especialmente duros, por parte de la hoy todavía consejera de empleo, Gema Zabaleta, acusándosenos de que “dejábamos a Euskadi sin uno de los instrumentos más poderosos para combatir el desempleo”.

Ahora que se le hemos puesto en bandeja tal instrumento, muy mejorado por cierto respecto al que ellos estaban dispuestos a aceptar, resulta que el instrumento tampoco es para tanto, viene a decir el viceconsejero.

La segunda de las declaraciones encaja perfectamente con la primera, claro. Ahora resulta que estaba claro, al parecer también para los socialistas, que el INEM era un instrumento fracasado. Al menos, precisemos con el viceconsejero, en sus últimos diez años.

Llevo en el Congreso como seis años. He perdido la cuenta de las veces en las que el grupo parlamentario vasco ha planteado, durante estos años, la necesidad de la transferencia del INEM justamente por esa razón, su ineficiencia manifiesta en Euskadi, además claro está de por correspondernos por Estatuto de Autonomía. Ha sido, por lo demás, un planteamiento y una reivindicación inveterada de mi grupo.

Pues bien, en ninguna de las ocasiones, ni en estos seis años, ni en los diez en los que al parecer los socialistas vascos era conscientes de que el INEM estaba muerto en Euskadi, ni en los treinta y tantos que venimos desde el Grupo vasco del PNV reclamando las políticas activas de empleo para ser ejercidas desde el Gobierno vasco, ningún socialista (ni, por supuesto ningún miembro del PP) se ha sumado a la afirmación de que el INEM era un organismo ineficaz hasta esos extremos y ningún diputado/a se ha sumado a la exigencia de su transferencia en tanto su voto pudiera ser útil y eficaz para lograr tal transferencia para Euskadi (Aclaremos, por si acaso: es conocido el juego, practicado tanto por el PSOE como el PP, de apoyar reivindicaciones cuando estaban en la oposición, pero volver a negarlas cuando se está en el gobierno).

Así han sido las cosas, y así, nos tememos, seguirán siendo mientras se tenga la poca fe y confianza que demuestra el viceconsejero con sus declaraciones en el ejercicio propio responsable de las competencias.

Por fortuna, en todo caso, y para satisfacción de quienes pensamos de forma diferente, la competencia está aquí, está en manos del Gobierno Vasco. Y ahora toca ser eficaz, eficiente. Mucho más que el INEM. Ese es, les guste o no, les asuste o no, la responsabilidad de sus gestores. Y así debe el parado de turno, también, exigir. No queremos un LANBIDE=INEM. Lo hemos querido, y queremos, para que el número de parados sea el mínimo.

Todavía recuerdo, en mis tiempos de Diputación, cuando, desde el Departamento de Economía, decidimos lanzar la iniciativa de “cheques de formación” para, entre otros colectivos, los parados, con el fin de que tuvieran, si lo deseaban, un itinerario personalizado de vuelta al trabajo. No pudimos contar, como quisimos, con una colaboración real con el INEM, razón por la que, conjuntamente con el Gobierno Vasco, hubo que diseñar instrumentos al margen. ¡Qué distinta sería, ahora mismo, la situación del LANBIDE de turno si, ya entonces, los socialistas se hubieran sumado a la transferencia del INEM, en vez de despotricar de lo que se reclamaba y de lo que se hacía!

Leo, también, en la prensa que el próximo día 14 el Lehendakari Lopez va a juntar a sus altos cargos para pedirles un impulso a la gestión. No me extraña que lo haga si lee, como yo, declaraciones como las que acabo de referirme. Falta hace que alguien meta el “akuilu” en esta administración. A fondo incluso.

Otra cosa es que ése vaya a ser Patxi Lopez. Para eso es necesario mucho más que lanzar un discurso con eso de que empieza un nuevo año.


URTE ZAHAR-BERRI

Txori, har eta eme, ugarik egiten du igarlearena Urte zahar/Urte Berriaren zangalatraba. Ofizialtasunez jantzita zenbaitek. Komentariogilearen jaka jantzita beste batzuk. Espektakuluaren lumak jantzita festazale batek baino gehiagok. Txepetxaren antzera, salto hona salto hara, adarrez adar ibiliz, sarri, batzuk eta bestek. Esan nahi bai dut: itxurazko igarletzan aritzeko ezinbesteko litzatekeen hegaldi handirik gabe.

Horregatik, asmatu, apenas inork asmatzen duen zer izango den hurrengo Urtea. Demagun, 2011a. Nork daki hori, jakin ere?

Gatozen politikara. Pisutsu egiten da, eta serio hartu ezkero. ernegarri, gogaikarri ez bada, egun hauetan, 2011an hau eta hura gertatuko dela politikaren alorrean aldarrikatzen entzutea.

Zer eta nola ikusten zuen/duen batek lehena/oraina, hala aldarrikatzen du, gehien bat, geroa. Orain artekoaren luzapen huts izatera iristen da sarriegi zenbaiten igarle-kukurrukua.. Zaharrak berri, esaten zaio horri.

Honatx 2011ko jantzia josteko zenbaitek erabiltzen duen zenbait oihal eta ari.

Krisi ekonomikoak eta politikoak hor jarraituko dute. Neurri estruktural gogor zenbait hartu beharko da, eta hartu ere hartuko da ziurrenik ekonomian (politikaren alorrean besterik da, beste behin). Zapatero “gizarajoa” maldan behera doa. Hori dela eta, PSOE barruan mugidak hasiak daude jadanik. Hamazortzi puntu inguruko aldea ateratzen dio, oraintxe bertan, PPk PSOEri inkestatan. Rajoyren irudia distiratsuegia ez delarik, gainera, ateratzen dio alde hori. PSOEren eginahalak guztiak eginahal, PPko hainbat jenderen ustelkeriak apenas kirats elektoralik duen bere aldetik. Dirudi, gutxienez. PP barruko gorabeherak ere ez dira ahaztu behar, begira bestela Alvarez Cascosen azken orduko errebolta. Sindikatuen haserrea –haserre kontrolatua izaki ere zenbait kasutan- ere hor dago, urte berria gazitzeko. ETAren aldarrikapen senpiternoki aldarrikatua ere ezin ba ahaztu. Zapateroren mesede izango ote da, iristen den egunean?. Eta emango al dio aukera Ezker Abertzaleari Udaberriko Hauteskundeetan, bere osotasunean, egoteko? Eta zein erresultaturekin? Beraiek espero duten oparoarekin? Zeintzuk izango dira, bestalde, oro har Udal-Foru-Autonomi hauteskunde horietako erresultatuak? Zeintzuk hor Espainian, eta hemen Euskadin? PPk irabaziko ote du, eta PSOEk galduko, zeinek baino zeinek nabarmenago? Eta horren ondorioak Estatuko gobernagarritasunean? Hauteskunde deia urreratua? PSOE eta PPren Espainiako erresultatuak errepikatuko ote dira hemen Euskadin? Edo, agian, bizi dugun “salbuespen” egoeran etorriko dira –gauza bat da Espainia eta bestea Euskadi- erresultatu elektoral horiek ere? Eta zer izango ote da EAJaz? Oposizioan dagoenetik hona eraman duen politika –hor Madrilen eta hemen Euskadin- sarituko du jendeak bere botoarekin edo agian zigortuko?….

Aspertzeraino jarrai daiteke horrela –galderak egiten nahiz galdera horiei ustezko erantzunak ematen- 2010eko Urte Zaharrari agur egiteko eta 2011ako Urte Berriari ongietorria emateko orduan. Galderak zein erantzunak, holakoetan, ari zaharrak izaten dira. Eta ari zahar horiekin egiten den soka ere, zaharra. Nagusiki zaharra.

2011, ordea, gusta ala ez, berria ere etorriko da, zaharra adina edo gehiago. Hori horrela izango denaren aski eskarmentu badugu atzeragi begira jarri gabe ere. Nork esango zion, esan ere, esate batez Zapaterori, 2010ko Urte Berriari ekitea tokatu zitzaion eta Europako Presidentzia sei hilabeteetarako hartu zueneko hartan, tuputs egin zuen ekaineko krisialdi latz harekin topo egingo zuenik? Etabar, etabar. Nork aldarrikatuko zuen, EAJaren etxe barrura begiratuz, 2010ko Urtarrilaren lehenengo egunetan, zortzi- bederatzi hilabete geroago sinatu zuen akordioa sinatuko zuenik Zapaterorekin? Zer espero zezakeen Lopez Lehendakariak egun haietan beraietan, akordio hura medio, tokatu zitzaizkion ustekabeak nozitzea tokatuko zitzaionik?….

Guzti horregatik, ”zaharrak, berri”, bai, egunkari, irrati eta telebistetan egun hauetan hain ugari sumatzen dugun “txori, har eta eme”ren mokoetan. Baina, badaezpadan, ez dezala inork ahaztu “Urte berria, berri” ere etorriko dela, gusta ala ez.

Niri, gainera, zer nahi duzue, gusta egiten zait hori. Berritasunaren premi latza sentitzen dut, oraintxe bertan, Euskadiko eta, baita, Espainiako politikan.

Berritasun horien alde lan egiteko prest eta gogoarekin ekiten diot urteari. Eta gero, gerokoak.


Feliz 2011

– “Me han dicho que Ud. es un político”.
– “Le han dicho bien”
– “Ya pueden Uds. hacer algo porque, ahora mismo, son Uds. para la gente un problema, equiparable, más o menos, al terrorismo”.

No estoy seguro de que fueran sus palabras textuales, pero no tengo duda del sentido de lo que me quería decir:
– Los políticos somos percibidos como problema.
– Y no como un problema cualquiera, sino uno de sus principales problemas. Como lo es el terrorismo.

Hace un par de días que mantuve esta conversación con un médico, en Madrid, al entrar en su consulta.

El día de hoy, el último del año 2010, es un día en el que supongo que todos dedicamos un cierto tiempo a girar nuestra mirada, siquiera sea superficial, a los 364 que le han precedido para…

No estoy seguro para qué. En principio, podría uno suponer que para sacar provecho de esa mirada, de acuerdo con lo que recoge el refrán vasco de “atzeak erakusten du aurreak nola dantzatu”. Pero, insisto, esto es todo menos seguro.

En todo caso, es justamente la conversación, que acabo de transcribir más arriba, la que ha acudido a mi memoria a la hora de mirar y en algún sentido resumir el año 2010, que yo también intento despedir. Y qué otra cosa desearía más que el que ese resumen fuera para todos, para mí incluido, el escarmiento necesario para que, dentro de un año, el 31 de Diciembre del 2011, pudiera despedir al año, que mañana comenzaremos, con una visión radicalmente distinta.

El año 2010 es indiscutiblemente, por lo que al Estado español se refiere –y no sólo a él- , el año de la crisis económica y de la crisis política. Es un diagnóstico prácticamente unánime, mientras no se entre a buscar culpables y/o responsables. No hay sino que leer-escuchar los resúmenes y mensajes de fin de año, que proliferan estos días.

Es imposible discrepar de ese análisis mientras se mantenga en ese nivel de generalidad. Mis propias, y más hondas, preocupaciones sobre lo que ha sido o dejado de ser el año 2010 van, sin embargo, más allá.

Hemos entrado en una crisis económica de pantalón largo. Es imposible, ahora mismo, discernir con claridad el alcance y profundidad de la crisis política en la que, por muy diversos motivos, y en distintos ámbitos, hemos entrado en el Estado español. Pero tengo para mí, que más allá de todo ello, es la política, ella misma, su razón de ser, su utilidad, su percepción por los ciudadanos la que ha entrado en una crisis de alcance y hondura realmente preocupantes.

Con esa sensación dominante despido el año 2010.

Y no soy, al respecto, muy optimista tampoco para el año 2011.

El año 2011, en primavera, celebraremos elecciones autonómicas, forales (aquí) y municipales y ello tendrá consecuencias claras en el clima y en el escenario políticos. En Euskadi y allí en la política española. El año 2011 Zapatero, y los socialistas, se las verán y se las desearán para no seguir cuesta abajo en la pendiente electoral. En el año 2011 Rajoy tendrá que hacer del PP un partido creíble de gobierno que, además de tener buenas perspectivas electorales, no suscite el temor y rechazo visceral de los que no son suyos. En el año 2011, el Lehendakari Lopez y Basagoiti tendrán que hacer frente, todavía con más claridad, al dilema de o bien seguir, pase lo que pase y piense lo que piense la sociedad vasca mayoritariamente- por el camino emprendido de gobernar en contra del nacionalismo vasco, y, específicamente del PNV, o bien empezar a girar. En el año 2011, el PNV tendrá el desafío de, más allá de haber acertado a ejercer de oposición, ser capaz, también, de transmitir a la sociedad vasca en su conjunto su capacidad para liderar al País Vasco en unas condiciones y circunstancias nuevas, como son las que van haciendo emerger la crisis económica y política actuales. En el año 2011, la izquierda abertzale tendrá que hacer, sí o sí, si quiere despedir el año con un mensaje que transmitir a la sociedad vasca, eso que no ha sabido-querido-podido hacer en los últimos cuarenta años. En el año 2011…

Pero, volviendo al diagnóstico al que me refería anteriormente, hay algo que ojala hagamos todos, empecemos a hacer cuando menos en el año 2011: renovar la política ella misma. Renovar partidos. Renovar Instituciones. Renovar reglas de juego en aquellos y en éstas. Renovar… ¿qué no?

Feliz 2011.


El mensaje del Rey

Leo hoy que la audiencia de ETB2 bajó lo que no está escrito con ocasión del discurso del Rey del pasado día víspera de Navidad. No me extraña nada. Ni un poquito.

Siempre he pensado que uno de los trabajos menos agradecidos, más sufridos, de todo portavoz político-parlamentario es el de tener que reaccionar al discurso del Rey del día 24. Nadie, si por su propio interés y atracción fuera, estaría atento a lo que dice o deja de decir ese día el Rey, de quien se espera todo menos un discurso novedoso. Pero todos, y cada uno, se sienten obligados, forzados incluso, a opinar sobre el mismo.

Se trata de un guión escrito del que el PP ni el PSOE pueden salirse ni medio milímetro: les toca valorar positivamente, más allá de matices. Y el resto, en resumen, se ven y se lo desean para decir algo que pueda tener algún interés.

No sé si el discurso del Rey, y discursos más o menos análogos, tuvieron su tiempo. Pero si lo tuvieron, se les fue. Hoy nadie espera a ese tipo de discursos para nada, ni para comer el turrón por Navidad ni para beber una copa de vino o cava para despedir y/o dar la bienvenida a un Año. Simplemente están out.

Espero que, cuando el nuevo equipo de Gobierno del País Vasco, PSOE+PP, y sus acólitos en EITB, decidieron que merecía la pena sumarse a la retransmisión, el día víspera de Navidad, del discurso del Rey, no le hicieran creyendo que con ello aumentaban la audiencia de EITB. Espero que lo hicieran sólo por las mismas razones por las que pusieron en marcha un Gobierno que, a la vista está, ni respondía a los deseos de la ciudadanía vasca ni, como se está viendo, iba a responder a sus necesidades y preocupaciones: Había que crear un Gobierno por razones y para quehaceres ideológico-constitucionalistas, y lo crearon. Había que retransmitir el mensaje del Rey –a pesar de que dicho mensaje estaba siendo retransmitido ya sobreabundantemente desde otros medios de comunicación- por idénticas razones, y se pusieron a retransmitirlo.

Ahora, en EITB –por cierto no sólo con ocasión del mensaje del Rey-, y en el resto de las acciones de Gobierno, van recogiendo paso a paso los frutos de esa siembra sin sentido, a destiempo, y, de nulo –dejémoslo en “casi”con generosidad- provecho para nadie. Como se ve, ni para el Rey.


Entre turrón y turrón

Todavía no se me ha pasado del todo la sorpresa que supuso para mí la intervención, en tiempo de réplica a los grupos parlamentarios, del presidente de Gobierno, Rodríguez Zapatero, en el último día del último de los plenos de la temporada que celebramos el pasado día 22 de Diciembre, hace cinco días.

Había acudido al Pleno para informar sobre el consejo europeo de los días 16 y 17 de diciembre en Bruselas. Los diputados éramos más o menos conscientes de la importancia del citado Consejo, pero lo cierto es que la sesión transcurría en tono más bien bajo, con tintes más bien de puro trámite. Tras la primera intervención del presidente, habían hablado también los portavoces de todos los grupos parlamentarios, y pareciera, dada la fecha y demás circunstancias del Pleno, que, en tiempo de réplica, el presidente se iba a limitar con cumplir con las formalidades de rigor y despedirse con un “Feliz Navidad para todo el mundo” de rigor.

No fue así. No, al menos, para mí. Para mi sorpresa Zapatero se lanzó a lo que, si no estoy muy equivocado, y la memoria no me falla, constituyó, si bien en brevedad, uno de los discursos más lúcidos, y quiero creer que más francos y sinceros, de cuantos le he escuchado desde que la crisis económica apareció entre nosotros y nos cambió –no empezó a cambiar- la vida, toda ella, la política incluida.

Fue tal mi sorpresa que, contra lo que acostumbro, al dejar el presidente la tribuna y empezar a bajar hacia su escaño, no me pude callar y le dije: “me has dejado en la duda de si en estas Navidades tengo que comer turrón o no”.

No me contestó, claro, ni se trataba de que me contestara. Pero sigo dándole vueltas al tema.

Esta vez, estoy seguro, no fue una improvisación del presidente. No hay sino que recordar cómo arrancó su réplica. “Nos encontramos –dijo- hoy ante uno de los debates que puede ser más útil a pesar de que no tenga la intensidad aparente de otros debates en esta Cámara”. No era ésa, desde luego, la sensación ambiental que reinaba en ese momento en la Cámara. Pero él quería decirlo. Y lo dijo apoyándose en dos tipos de afirmaciones. Por un lado, las referidas al momento, francamente especial y trascendente, que vive Europa, como atestiguaban las reflexiones y decisiones del Consejo del que había venido a informar. Y, por otro, las afirmaciones, las más claras y contundentes que yo he podido escuchar de boca del presidente hasta ahora, sobre el alcance y gravedad de la crisis económica en la que se encuentra sumida ahora mismo el estado español. No diré que, por primera vez –aunque debo reconocer que así me sonó- el presidente dejó sentado que la crisis que nos tiene acongojados y sobresaltados es una crisis que, en resumen, puede definirse como crisis de productividad. Había venido preparado y aportó datos: “La productividad en España, desde el año 1996 hasta el año 2007 o hasta el año 2006 ha crecido una media del 0,6 por ciento anual frente al 1,7 de la Unión Europea y el 2,2 de Estados Unidos”. Por lo que concluyó: “hemos ido abriendo una gran brecha de productividad y por tanto de competitividad con Europa y con Estados Unidos”.

Recordé, según hablaba, de todas las veces en las que, durante los seis años que llevo en el Congreso, había intentado argumentar en esa misma dirección y había recibido del Ministro/a de turno la réplica de lo bien que iba la economía en España. Y me acordé, no menos, del Zapatero que, no tanto tiempo atrás, había hablado de la España campeona que iba a alcanzar y superar a no se sabe cuantos otros Estados europeos.

Ahora parece claro para todo el mundo: esto no va. No ha venido yendo. De tiempo atrás. Y ahí, más que en las coyunturas del momento, parece estar la causa de fondo del alcance y profundidad de la crisis que vivimos, y que, como reconoció también el propio Zapatero, viviremos también en el futuro. Acotó algo ese futuro, si bien lo hizo con prudencia, con la frase textual que transcribo: “Son cinco años al menos los que vamos a necesitar para profundizar en todas y cada una de las grandes cuestiones que tenemos”.

A esas grandes cuestiones, que llevan el nombre propio de reformas estructurales, dedicó buena parte de su intervención tras el diagnóstico. He aquí las que nos esperan: Estabilidad fiscal a largo plazo, pensiones, reforma laboral, reducción de cargas administrativas y fortalecer la cooperación autonómica, reforma energética, … no sé si me dejo alguna de las que citó.

La ocasión daba para poco más que para la explicitación de los desafíos pendientes. Y en eso quedó. Si bien con algunos añadidos que, por lo que pueden dar de juego en el futuro, no me resisto a recoger.

El primero de ellos se refiere a que es Europa la que a la vez que nos exige tales reformas constituye también el marco y la oportunidad para llevarlas a cabo (en lo que personalmente estoy plenamente de acuerdo).

El segundo de los añadidos fue para hacer referencia a la oportunidad que dijo haber visto en esta ocasión, en los discursos del resto de los grupos parlamentarios, para abordar estos desafíos desde posturas de consenso. Este punto me sonó más a retórica que otra cosa. Lo iremos viendo, en todo caso, en los próximos meses.

El tercero fue para insistir, una vez más, en que él está decidido, cueste lo que cueste, a llevar a cabo dichas reformas. Lo que iremos viendo también.

Fue tras todo esto que le dije lo del turrón. Sinceramente no me esperaba ese día y con esa ocasión el discurso que soltó. Acostumbrado a escuchar a Zapatero, y a sus Ministros, en estos seis años, discursos, reflexiones y análisis que, si por algo, me han llamado la atención por un cierto escapismo y por falta de realismo en su diagnóstico económico, el pasado día 22 me llamó la atención más bien por lo contrario. ¿Estamos ante un nuevo Zapatero?”, me pregunté a mí mismo. Y no diré que me respondí, pero debe reconocer que, al menos por un momento, me pasó por la cabeza lo siguiente: ¿A ver si ahora que todo el mundo da a Zp por descontado, políticamente hablando, quienes, como yo, nunca le hemos tenido por santo de nuestra devoción vamos a tener que encomendarnos, siquiera por un tiempo, a él?

Al momento siguiente me dije a mí mismo: “Tendré que hacerme ver este ir contracorriente, no sea que…”

En esas estoy estos día de Navidad y fin de año, entre mordisco y mordisco de turrón, rumiando esto y lo otro


A propósito de controladores

Ha habido, como siempre, una variedad amplia de temas, parlamentariamente hablando, en la semana que hemos dejado atrás. Mucha mayor variedad de la que seguramente tienen conciencia la inmensa mayoría de los ciudadanos, incluidos entre ellos los más informados.

Entre esa variedad voy a destacar, por lo que a mi propia actividad parlamentaria se refiere, la que ha girado en torno al tema de los controladores aeronáuticos. El pasado martes, día 14, celebramos en la Comisión de Fomento una larga, y entiendo que interesante e intensa sesión parlamentaria, sobre la problemática de dicho colectivo, especialmente en el último año. Era, en algún sentido, una comparecencia que venía a complementar la que, en sesión plenaria, había presidido el jueves anterior, día 9, el propio presidente de Gobierno, informando de la decisión adoptada días antes por el ejecutivo de declarar el estado de alarma. Dos días más tarde, el pasado jueves día 16, nuevamente en sesión plenaria, a solicitud del Gobierno, mantuvimos un debate sobre, y autorizamos, la prolongación del citado estado de alarma.

No hemos celebrado todavía, con seguridad, el último de los debates al respecto. Pero, creo sinceramente, que nos vamos aclarando. Yo mismo, por no hablar de otros.

Todavía recuerdo, como si hubiera sido ayer, cómo Blanco, en una cena informal que nos ofreció en el Ministerio, recién nombrado Ministro, planteó, entre otros muchos temas, el “escándalo” de los controladores. Recuerdo que a la persona del Ministerio que se sentaba a mi derecha le dije, ya entonces: el dossier está abierto. Ahora veremos cómo se cierra. En ello seguimos. Y seguiremos.

Lo dije el jueves, cuando me tocó definir y defender la posición de mi grupo de apoyo a la prórroga del Estado de alarma. Treinta años de historia, lamentable como pocas, en las relaciones AENA-controladores no se borran así como así. Y dar con una solución al cabo de esos treinta lamentables años, no digamos nada tras los tan incomprensibles como condenables hechos protagonizados por los controladores en la tarde del día 3 y la mañana del 4 de diciembre, que llevaron al Gobierno al cierre del cielo aéreo español y a la declaración del estado de alarma, requiere mucha resolución y coraje, además de claridad de ideas.

Hemos denunciado, como nadie, el comportamiento de AENA y de sus responsables, incluidos entre ellos los sucesivos Ministros de Fomento, con relación a los controladores. Es difícil imaginar una actuación más irresponsable, además de más sostenida en el tiempo, por parte de responsables administrativos y políticos, en relación con un tema, en el origen de índole laboral que afectaba a un colectivo que al día de hoy debe afectar a alrededor de dos mil quinientas personas. Es a resultas de esta actitud como los controladores, liderados por algo que tengo mis serias dudas de que deba recibir la denominación de sindicato, han ido acumulando privilegios, en relación con sus emolumentos, con sus horarios de trabajo y un sin fin de potestades de autoorganización de su trabajo, hasta el extremo que hemos conocido en los últimos tiempos con evidente y generalizado escándalo.

La irresponsabilidad de AENA y Ministros de turno ha sido tal que no sólo se han dejado arrebatar el dinero de todos y las potestades que por ley habían sido dejadas en sus manos, sino que, además, esta dejación la llevaron, allá por el año 1999, al BOE recogiendo todas esas cesiones, ilegales incluso, en un Convenio laboral.

No es extraño que, a resultas, los controladores se hayan creído tan dueños absolutos de la situación como para lanzarse, tan irresponsable como suicidamente por lo demás, a esos hechos que supusieron, los pasados 3 y 4 de diciembre, un auténtico desastre humano para varios cientos de miles de ciudadanos/as, graves quebrantos económicos para diversos sectores, como el turístico, además de un evidentemente grave problema de imagen para un Estado, no sobrado de ella por lo demás, especialmente en estos últimos tiempos.

Lo he reconocido repetidas veces: por mucho que le doy vueltas en la cabeza no se me ocurre, a mí tampoco, qué otra medida que no fuera el Estado de alarma se podía aplicar para empezar a enderezar la situación. Y no he tenido personalmente duda alguna que, visto lo visto, tampoco había otra alternativa que la prórroga que el pasado jueves apoyamos para, si por algún lado, ir dando con una vía de salida a la situación. Apelaciones genéricas al diálogo como vía de salida, que he escuchado estos días por boca de otros representantes parlamentarios, me han parecido, vista y analizada la situación, tan sin base como cuando, como ocurre tantas veces, a falta de un acuerdo suficiente cualquiera, por ejemplo en el tema energético o en el de pensiones, oigo apelar a la necesidad de supuestos acuerdos de estado de todo el mundo. Inducen a la melancolía.

Fue allá por los meses de febrero-marzo de este año, cuando, a raíz de un Decreto Ley del Gobierno, empezamos en el Congreso a entrar a fondo en el tema de los controladores y creímos dar al Gobierno y a AENA, de forma claramente excepcional, a través de una Ley, el marco para la solución de este tema que se había envenenado hasta extremos insoportables para todo el mundo menos para los controladores. Como ocho meses después, hemos comprobado que aquel marco, y las gestiones desarrolladas por el Gobierno y AENA en el mismo, no han dado los frutos deseados e imaginados. Creímos entonces que, hecha aquella ley, una negociación seria, entre Gobierno-AENA y controladores, en el marco de la misma, podía llevar a resolver este nudo gordiano. Ahora hemos comprobado que no. Que el nudo sigue atado, tan atado, si no más, que entonces y que resolverlo requería otras medidas.

“Hemos cosechado un fracaso político en toda regla”, he dicho una y otra vez. Y me reafirmo en lo dicho.

La alarma creada por los controladores los días 3 y 4 de diciembre ha requerido de medias todavía más excepcionales que el de fijar, como hicimos con la ley aludida, los criterios que debían presidir la negociación del nuevo convenio. La declaración del Estado de alarma ha venido a acotar esa alarma que no a sembrar la misma. Cierto es que ha significado una medida de fuerzas para los controladores. Pero una medida de fuerza acotada a su trabajo en las torres de control se refiere. No les ha afectado en el resto de sus derechos. Y por lo que al resto de los ciudadanos –especialmente los que por una u otra razón tenemos que coger el avión- el estado de alarma ha significado una auténtico alivio. Ahora sólo queda que sirva también para, de una vez, convencer a los controladores que no sólo es inaceptable el que se protagonicen plantes sediciosos como los del día 3 y 4 de Diciembre, sino que tampoco pueden pretender seguir tal cual, como si nada hubiera pasado, en esa supuesta negociación de un nuevo Convenio, sustitutivo del que expiró en 2004 y al que “seis años de negociaciones” no han sabido dar salida.

Veremos cómo reaccionan ahora los controladores, en cuyo tejado está la pelota. Veo y escucho estos días a algunos representantes suyos en los medios de comunicación, y no percibo gran margen para la confianza. Pareciera como si siguieran creyendo que ese juego de sentarse a negociar (¡después de seis años¡), cobrando por cierto horas extras por esas horas de negociación (según manifestó Blanco en la comisión del martes) y con el propósito de mantener los privilegios “arrancados” en el pasado y “consagrados” en un Convenio, pudiera tener todavía margen y continuidad. A mi juicio no lo tiene. No sé qué hará el gobierno. En todo caso, cuantos antes se convenzan los controladores que los tiempos pasados son eso, tiempos pasados, mejor que mejor. Para todos, y también para ellos.

Todavía no alcanzo a entender la abstención del PP del pasado jueves en la votación de la prórroga. Es como si el mundo hubiera empezado a girar al revés: que, en su caso, el PNV y CiU hubiéramos mirado para otro lado y nos hubiéramos abstenido, podía en su caso tener la lógica de que, sabiendo que se trata de dos fuerzas políticas que no sólo no gobiernan hoy sino que tampoco van a tener que gobernar mañana, se hacen los distraídos frente a una medida que pudiera parecer complicada y no cómoda de tomar. Pero que quien se abstenga sea el PP y quienes votemos a favor seamos PNV y CiU, habla de una confusión política en la que sinceramente a quienes hay que pedir aclaración y explicaciones políticas no es a nosotros sino a quienes pomposamente se autodenominan todos los días “principal partido de la oposición llamado a gobernar”.

De todas formas, para decirlo todo: no tuve duda alguna a la hora de definir, defender y votar la posición de mi grupo de que, más allá de la formalidad de lo que cada cual votaba, más de uno y más de dos diputados/as del PP se sentían más identificados con nuestros argumentos y votos que con los suyos propios.

¡Así es la vida! Me consta, por cierto.