Daily Archives: 2011/01/21

Contrastes de escándalo

Leo en el periódico EL PUBLICO de hoy: “El Gobierno (español) se volcará en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), a la que asistirá el papa. El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, ferozmente criticado por los medios de la derecha y por el propio papa por su supuesto laicismo “radical”, pondrá a trabajar a siete de sus 15 ministerios: Presidencia, Exteriores, Trabajo, Cultura, Interior, Defensa y Fomento tendrán alguna parte de responsabilidad en la organización de la visita, que se celebrará entre el 16 y el 21 de agosto en Madrid.

Ese ha sido el compromiso que ha trasladado el ministro de la Presidencia, Ramón Jaúregui, al presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco, y al nuncio apostólico, Renzo Fratini, en una reunión convocada para analizar los preparativos de la jornada”.

Leo, por otra parte, en la revista PAPELES (que un buen amigo me ha hecho llegar), en un artículo, titulado “Sin democracia económica no hay democracia política”, que, la organización CRISTIANISME i JUSTICIA publicó, a modo de reflexión al concluir el año 2010, sobre la visita a España del papa Benedicto XVI de ese año:

“3. La visita papal
En tercer lugar, nuestro país ha recibido en los últimos meses de este año la visita del papa Benedicto XVI. Al margen de cuál sea en verdad el impacto real de esta visita, nos sentimos obligados, como católicos, a una doble reflexión.

3.1. Gratitud y dolor

Como simples ciudadanos, creemos deber expresar dos palabras. Una palabra de gratitud a las voces de la sociedad y de la iglesia catalana que han tenido el elemental gesto de cortesía y bienvenida al que viene a visitarnos. Otra palabra de dolor, y vergüenza ajena porque siga habiendo políticos y fuerzas mediáticas que convierten lo que podría ser una crítica sensata, y necesaria siempre, en una demagogia al servicio de intereses personales o una descalificación absoluta hecha de adjetivos totalmente desproporcionados.

3.2. Viajes sí, pero no así

Como cristianos, nos creemos en el deber de decir que viajes tan rápidos y mediáticos no permiten al sucesor de Pedro conocer y contactar de veras con las iglesias que visita. Los enormes gastos, sólo en medidas de seguridad, no nos parecen evangélicos (cf. Mt 10, 9-14): nos parece claro que ni Jesús ni Pablo viajarían así. Y la respuesta de quienes pretenden alegar que esos viajes reportan beneficio económico nos parece sencillamente reprobable: no puede haber “negocio espiritual”, allá donde hay un “negocio material”. Entendemos que los viajes del sucesor de Pedro deberían parecerse más a la semilla, que es pequeña pero contiene una fuerza que la hacer crecer por sí sola, que a la espuma (del cava o de la cerveza) que en cuanto desaparece descubre casi vacío al vaso que parecía estar lleno.

Que los papas viajaran fue un importante paso innovador, allá por el pontificado de Pablo VI. Pero hoy entendemos que esos viajes deberían ser de otro modo, más evangélico. Y más evangélico de hecho, no sólo de palabra. Para ello, un factor imprescindible debería ser que el papa viajara sólo como un líder-servidor de los creyentes y no como un poder político o jefe de estado. Estos condicionamientos trastruecan todas las virtualidades evangélicas de los viajes papales.

Y cuando nos sentimos criticados no conviene pensar siempre que la crítica procede de la maldad de los otros, sino que es más evangélico preguntarse antes: ¿hemos hecho algo mal? Sabiendo que el amor no consiste en la alabanza incondicional del otro sino en quererlo a pesar de sus defectos.”

¿Hace falta añadir algo más? Contrastes de escándalo. Eclesial y político, ambos.


De atolondramientos

Son tan horrendas las explicaciones como los propios hechos. Me refiero a las noticias difundidas estos días en torno a las negociaciones del Gobierno con los sindicatos, UGT y CCOO, y la patronal, CEOE, sobre pensiones, y específicamente sobre ese mix, tan confuso como absurdo, que han difundido sobre pensiones y prolongación de vida de las centrales nucleares, Garoña incluida (gargantas más o menos profundas de La Moncloa confirmaron este último extremo, según he podido escuchar en la SER).

Y dan que pensar. Vaya si dan que pensar.

Mantuve, a lo largo de toda la legislatura anterior, que Zapatero, y el PSOE, llegaron al Gobierno sin esperarlo en absoluto (al igual que Rajoy y el PP se llevaron el susto de su vida al tener que dejarlo “inesperadamente” en el 2004). Sigo manteniendo la misma opinión. Pero veo, cada vez con más claridad, que es necesario completar esa tesis con una segunda parte: un susto equivalente a aquel parecen haberse llevado Zapatero y el PSOE al tener que hacerse a la idea de que quizás tengan que ir pensando en abandonarlo.

De ese y con ese susto está condimentada, en gran medida, la vida política estatal ahora mismo.

El desbarajuste que acaba de manifestarse en las negociaciones sobre las pensiones es una muestra más de ello. Es como sí, de repente, empezara a hacer aguas el barco, y un tanto atolondradamente no se acertara, ni de chiripa, a cerrar con orden las vías de agua. Como ésta de las pensiones. Y otras muchos, por cierto.

Tampoco es extraño, en estas circunstancias, que el Rajoy de turno se limite a esperar que el tiempo pase, procurando, eso sí, que el Gobierno disponga de la mínima comodidad a la hora de llevar a cabo sus ocurrencias-actuaciones-planes.

La pregunta que otros, que no estamos en la estrategia PP, nos hacemos es dónde acaba esto, además de cuándo (que es la única cuestión que se pregunta, y le preocupa al PP). Esa preocupación está, como es sabido, en la base del acuerdo presupuestario concluido por el PNV con el PSOE para el año 2011. Y sigue estando, también, en todas y cada una de las decisiones, difíciles, que vamos tomando con relación a este mismo Gobierno.

Todo tiene un límite, en todo caso. Si el Gobierno del Sr. Zapatero y del PSOE no asume, de una vez, que los sustos –al igual que los acuerdos- hay que gestionarlos desde la sensatez y la responsabilidad, en lugar de dejarse llevar azarosamente –gozosamente en la VIII legislatura, dolorosamente en la presente- por los sustos, y dejar que los acuerdos se arrastren indolentemente, ni el PNV ni CiU ni nadie podrá resolver ese problema que ahora mismo trae tan agitado al PSOE y no digamos a su Gobierno, que tan atolondrado acaba de mostrarse en buena parte de sus Ministros.

Todos a tiempo deberemos sacar conclusiones al respecto.