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¿Un ratito de crisis?

“Las medidas aprobadas por el Gobierno contra la crisis son “progresivas, temporales, coyunturales”, leo que ha declarado Leire Pajín, la secretaria de organización del PSOE.

Según leía, me acordaba de haber leído, momentos antes, en EL PAIS a Jurgen Habermas: “Las buenas intenciones fracasan no tanto por la complejidad de los mercados como por la pusilanimidad y falta de independencia de los Gobiernos nacionales”.

Tengo la impresión de que cabe aplicar la frase de Habermas a Pajín, y decir: “Las buenas medidas (incluso, las medidas bienintencionadas) fracasan no tanto por la complejidad de las situaciones políticas y económicas como por la pusilanimidad y falta de criterio de los Gobiernos”.

Es evidente que, ahora mismo, Leire Pajín y Habermas nos están hablando de dos crisis diferentes. La visión que muestra Leire Pajín parece ser la de una crisis despachable con un par de medidas, no merecedora más que de una atención coyuntural, una especie de ratito de crisis, más o menos fácilmente solucionable.

Para Habermas estamos en días decisivos. Está toda Europa, con problemas no solucionables con los Gobiernos nacionales pusilánimes actuales,…

No sigo. Cada vez que he tenido oportunidad, en prensa, radio o televisión, de hablar de la situación actual he afirmado que o hacemos un diagnóstico serio y realista de la crisis o… seguimos jugando, entre la irresponsabilidad y la pusilanimidad, y nos vamos simplemente al carajo.

Estoy empeñado en seguir diciendo, a Leire Pajín y a quien corresponda. Todavía pudiéramos estar a tiempo. Y es imprescindible en vísperas de tener que tomar medidas, difíciles y duras.

Esta no es una crisis coyuntural más. Esta no es una crisis de Grecia, de España y de Irlanda, y de nadie más. Es una crisis de Europa, de toda ella y de todo su futuro. Las medidas que tenemos que tomar aquí, especialmente duras, lo son por nuestros propios problemas y por los problemas de todos. De todos los europeos, muy especialmente.

Cada día lo lamento más: ¡Qué entretenimiento nos dan los Zp, Lopez, Pajín , Basagoitis y Cía, que parece que nos hacen perder la perspectiva real de la situación y de nuestros problemas de verdad! No hacen ellos lo que tienen que hacer y, lo que en algún sentido es peor: a poco que nos descuidemos, nos entretienen y hacen que otros tampoco nos dediquemos a lo que tenemos que dedicarnos.


Y vasca: Crisis, sí; retraso, no

Este artículo fué escrito el jueves de la pasada semana. En caliente, por lo mismo, como comprobará el lector que se anime a su lectura. Lo cuelgo ahora en el blog, tras su publicación, hoy mismo, en NOTICIAS DE GIPUZKOA.
No es la primera vez que reflexiono sobre la Y vasca. Y, con seguridad, no será ésta la última. Seguramente todos deberemos reflexionar, y tomar decisiones, sobre la misma en los próximos meses. Sobre todo, en razón de “la crisis”. Pero esto no debiera llevarnos a, en nombre de la necesaria reflexión, ni a olvidar de dónde venimos, ni cómo, ni de qué se trata y, sobre todo, de a dónde cada cual quiere ir. De eso va. Para echar a andar.

Era pasada la medianoche del miércoles cuando llegué al hotel. A las seis de la mañana del día siguiente estaba despierto. Como un pajarito. ¿Culpable? Además de una biología acostumbrada a dormir lo justo, el Ministro de Fomento, José Blanco.

Había empezado a perseguirle, políticamente hablando, desde la misma mañana de ese miércoles. En la sesión de control del Gobierno le pregunté por los criterios con los que se dispone a incluir y/o excluir los proyectos infraestructurales de su Ministerio en el Plan extraordinario del que nos viene hablando. Por ejemplo, la Y vasca, de la que, cómo no, me interesé explícitamente. No logré respuesta precisa y clara alguna: ni sobre la Y ni sobre los criterios.

Ya por la tarde, volví a la carga en la sesión, de cerca de cinco horas de duración, que celebró la Comisión de Fomento, en la que soy portavoz del Grupo Vasco del PNV y en la que compareció el propio Ministro. Volví a interesarme por la Y vasca, por los criterios citados, y, también, escuché con atención y fije la posición de mi grupo en el resto de los temas que el Ministro abordó: ajuste presupuestario, transformación de procedimientos de gestión en el Ministerio de Fomento y el citado Plan extraordinario.

La razón de ser de que el jueves me despertara más temprano que lo habitual y que ya a las seis de la mañana estuviera dándole al ordenador fue doble. Por un lado, que seguía impactado por las cosas que había escuchado en la comparencia de la víspera del Ministro. Por otro, que, dado que también la mañana del jueves, a partir de las nueve, me tocaba debatir con el propio Ministro, en este caso de un proyecto de ley, por el que se modificaba la Ley de puertos del 2003, no era posible seguir con el mismo discurso que había ideado para ese día. Había que rehacerlo tras lo escuchado la víspera. Tras mi intervención, al ir a ocupar de nuevo mi escaño, el Ministro me dijo: “¿Has trabajado esta noche, eh?” Tenía razón.

Hasta aquí la crónica más o menos periodística de los hechos.

¿Conclusiones?

Esto es más difícil. Hará falta tiempo para sacar todas. Pero hoy me interesa destacar una muy personal.

He leído, en diversos medios de comunicación, que el Ministro habría anunciado el miércoles el retraso por igual de todas las obras públicas en las que andaba metido el Ministerio. Entre ellas, la Y vasca. Yo ni escuché eso (y bien atento estuve), ni creo sinceramente que eso vaya a ocurrir.

Por referirme, en concreto, a las obras de la Y vasca que desarrolla el Ministerio de Fomento. El Ministro, es cierto, no quiso responder, ni por la mañana ni por la tarde, si la Y vasca se retrasaría en algunos tramos licitados y si, incluso, se aplazaría en otros. Me empeñe en dar con una respuesta, pero el Ministro estuvo evasivo.

Fue evidente que el Ministro no acudió ayer a la Comisión a dar cuenta del listado de obras, ni Y vasca ni ninguna, que se incluirán y/o se excluirán, aplazaran, etc. – en el marco del nuevo Plan extraordinario. Me acordé y encomendé de aquella frase atribuida a Ajuriaguerra: “El que calla, calla”. Me parece sinceramente que, a tenor de lo escuchado y mientras no se disponga de más informaciones, dar por sentado que la Y vasca se retrasará es sacar conclusiones un tanto precipitadas. No acabé yo tan pesimista. Y hoy, tras las escasas horas de sueño, sigo viendo las cosas por igual.

En todo caso, esto se verá.


Primera parte, pero ¡Ya era hora!

“Primer discurso serio que escucho a Zp”, dije a mi compañera de escaño y mesa, Celia Villalobos, en el momento en el que el presidente del Gobierno, leído su primer discurso, bajaba hacia su escaño.

No desvelaré lo que me contestó, a pesar de que no es difícil deducir para quien siguió el discurso de quien le siguió en el estrado, Mariano Rajoy.

Mi impresión, en todo caso, fue ésa: la de un discurso, en cuanto tal, serio.

Voy a exagerar un poquito, no mucho: tan serio que con su discurso de ayer Zp cerró una legislatura, la novena, esa que abrió con su discurso de investidura, allá por el 8 de abril del 2008, siendo elegido presidente, en segunda votación tres días más tarde con los votos “minoritarios” del PSOE.

Ese período político se cerró ayer de alguna manera. Lo cerró el propio Zp.

¿Y?

Aquí empiezan mis dudas: ¿Abrió otro período, una especie de nueva legislatura? Dicho con otras palabras: ¿Es Zp, a estas alturas, capaz de abrir otra “legislatura”, breve en todo caso –menos de dos años-, muy diferente a la vivida estos dos pasados años (y hasta en los seis últimos) y centrada, casi monotemáticamente, en el tema económico? ¿Quiere hacerlo, que parecería que sí de acuerdo con su discurso? ¿Pero cuenta con crédito y apoyo políticos suficientes para ello? O simplemente: ¿la legislatura está acabada y vamos a elecciones anticipadas?

Escuché con atención todas las intervenciones que hubo en el debate, con seguridad, más interesante e importante de esta novena legislatura y no terminé de sacar una conclusión definitiva al respecto. Tuve la impresión de que ayer habíamos celebrado sólo la primera parte de un debate.. Y, por lo mismo, que nos queda otra, la segunda y definitiva parte. Esa que, de acuerdo con mis cálculos políticos, se va a celebrar probablemente dentro de un par de meses, allá por el mes de julio, una vez se cierre el período de presidencia europea de España.

Es entonces cuando a Zapatero (distinguiéndolo de Zp) le llegará el turno de, o bien convocar elecciones anticipadas por falta de apoyo social y político o bien de ponerse manos a la obra, sin las contemplaciones, ligerezas e improvisaciones del pasado e intentar hacer frente a una situación económica que, ahora sí, todos –al menos en la política- parece que nos hemos convencido está y va a seguir estando dura y complicada. Y por mucho tiempo.

“Se acabó, pues, el recreo”.

Se acabó, desde luego, para Zp, y para todo lo que él ha representado. Pero sería un error pensar que sólo para él. Se acabó para todos. De forma que todos deberemos pensar, y pensar en serio, qué hacer antes de que, allá por el mes de julio a más tardar, celebrar la segunda parte del debate, y, sobre todo, tomar decisiones.

No van a ser fáciles. Ni para Zapatero ni para nadie. No va a ser tiempo de pusilánimes. ¡Ya era hora!.

    Publiqué este artículo en Noticias de Gipuzkoa el pasado viernes. Lo escribí de aeropuerto en aeropuerto y de avión en avion la tarde del día anterior. Un mucho, de sobresalto en sobresalto. Dias después, me parece, sin embargo, que, en lo fundamental sigue siendo válido. No veo razones para no seguir defendiendo lo mismo, De ahí que lo cuelgue de nuevo. Esta vez, aquí.