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21.248 Millones De Razones

FERNANDEZ DIAZ (PP):

“Señor ministro, ¿puede decirle a esta Cámara, por favor, cuál es el coste económico que está significando para los españoles y para España el retraso de la puesta en servicio de la conexión ferroviaria de alta velocidad Barcelona-Figueras?”

MINISTRO BLANCO:

“Señoría, en febrero del año 2004, cuando gobernaba el Partido Popular, se firmó un acuerdo a sabiendas de que no se podía cumplir. Dicha decisión fue precipitada y eso le va a costar a los españoles 128 millones de euros. Es verdad que la tomaron en época electoral.”

Le recuerdo al lector: 128 millones de euros son 21.248 millones de las “antiguas” pesetas, que es lo que, bien sea por ineficiencia del Ministerio de Fomento dirigido hoy por José Blanco y ayer por Magdalena Alvarez, bien sea por la irresponsabilidad del mismo Ministerio de Fomento, dirigido en su día por Alvarez Cascos, se han “perdido”.

Debo reconocer que, cuando, el pasado miércoles, escuché de interpelante e interpelado la confirmación de que se habían echado a perder esos 21.248 millones de pesetas, lo que menos me importó, en algún sentido, fue quien de los dos (PP o PSOE) era el culpable de ello. Sentí un escalofrío y así le manifesté a mi compañero de escaño, en ese momento, Emilio Olabarria. ¿Cómo es posible, le dije, que puedan reconocerse estas cosas así, con esta especie de naturalidad, como si de un episodio político cualquiera más se tratara, y sin que nos escandalicemos todos los aquí presentes y, desde luego, se escandalice y se subleve la gente?

No ha habido, que yo sepa, medio de comunicación alguno que se haya sublevado, ni escandalizado, ni simplemente hecho eco, de lo que, sin embargo, consta, como puede contrastar quien lo desee, en el Diario de Sesiones del pasado jueves, que recoge la sesión parlamentaria del Pleno de la víspera (Págs. 13 y 14).

Inmediatamente antes de la pregunta que le dirigió Fernandez Díaz al Ministro Blanco, yo mismo me había dirigido al propio Ministro preguntándole lo siguiente: Señor ministro, qué reformas se propone introducir en AENA, o si quiere se lo pregunto de otra forma. ¿Va a dejar algo sin reformar en AENA?

Los escándalos, de los que hemos tenido confirmación en fechas recientes sobre los controladores aéreos (personal de AENA), entre otros, me habían llevado a formularle tal pregunta. Es evidente que no se puede –no se debe- seguir así con un organismo que, ilegalidades por medio inclusive, como ha afirmado el propio Blanco, nos ha demostrado que es todo menos el modelo de gestión aeroportuaria a exportar, como, sin embargo, con descaro, nos habían ido diciendo, uno tras otro, Ministros y Ministras.

AENA, y todo el sistema aeroportuario del Estado, está, a todas luces, necesitado de una revisión y reforma a fondo, como intenté decirle al Ministro.

Pero es evidente que me quedé corto: es todo el Ministerio de Fomento y sus sociedades las que están necesitadas de tal reforma.

21.248 millones de razones ya son razones más que suficientes para ello. ¡Y lo que hoy, todavía, no sabemos!


SI ACASO

Ha sido indiscutiblemente la semana del inicio de las negociaciones del Gobierno de Zapatero con el conjunto de los grupos políticos presentes en el Congreso.

Es un decir. Lo que, hasta el presente, ha ocurrido es: Zapatero, en su última comparecencia-debate sobre la situación económica, anunció unas negociaciones y dio el nombre de tres personas, por su lado, para esa negociación: Vicepresidenta Salgado, Ministros Blanco y Sebastián.

A los pocos días, se fijó la fecha de la primera reunión “urbi et orbe”: jueves a eso de las nueve de la mañana. Un día antes, el miércoles, ya de tarde-noche, los tres nominados enviaron a los portavoces de los grupos convocados tres folios bajo el enunciado de DIALOGO POLITICO PARA LA RECUPERACIÓN DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y LA CREACIÓN DE EMPLEO.

“Ya tenemos tres negociadores, ya tenemos tres folios, ahora nos falta por saber qué quiere hacer el Gobierno”, manifesté, esa misma mañana del jueves, en TVE.

Hoy sigo reiterándome en lo que afirmé. Leídos y releídos los tres folios en cuestión, y celebrada la reunión asamblearia del pasado jueves, nos sigue quedando por saber qué quiere hacer el Gobierno de Zp. Porque, al menos para mí es evidente, que un listado tan genérico de temas (44) como el que se recoge en los tres folios citados, y una convocatoria como la del pasado jueves, tan abierta, dan para todo, que es lo mismo que decir que no dan para nada.

Y todo ello da todavía para menos cuando uno es consciente –y es hora de que este Gobierno lo sea- de que venimos de unos tiempos en los que la credibilidad del Gobierno, y de su presidente, especialmente por lo que se refiere a hacer frente y tomar medidas frente a la situación de crisis económica actual, se ha ido deshilachando.

No va a ser fácil. Tan no lo va a ser, como, entiendo, es necesario hacer algo. Me refiero a hacerlo desde la política.

Hacer, para empezar, lo que se puede. Que no es todo lo que hay que hacer ni mucho menos. Existe una concepción de la política que cada día aborrezco más. Es aquella, según la cual, “la política lo es todo”, para bien o para mal. Si las cosas van bien, se le deben al político/a de turno y a nadie más. Y si van mal, el político/a de turno es el responsable único.

Esta concepción, además de errónea, es altamente nociva, sobre todo por desactivadora de la sociedad.

Es la concepción en la que está instalado ahora mismo el PP respecto a Zapatero y su gobierno. Todos los males son suyos. Sin matices.

Pero, es también, la concepción de la que viene Zapatero. El iba a hacer todo, él sólo y más y mejor que nadie, dentro y fuera de las fronteras. Ahora paga su propia medicina. Y espera si la suerte le puede deparar que la economía mejore algo en los próximos meses. En tal caso, volvería al “aquí estoy yo, más campeón que nadie” y, sobre todo, a recetarle en sobredosis al PP la medicina que éste le está recetando a él estos días.

Es responsabilidad del Gobierno de Zp salir de esta situación de impasse. Rajoy, y el PP, le muestran estos días algunos caminos envenenados para ello: elecciones anticipadas, cambio de presidente de gobierno,…

Cuál sea el camino por el que vaya a decidirse finalmente este Gobierno está por ver, como decía en el arranque de este comentario. Esta pasada semana no nos han dado señales claras en ninguna dirección. En el mejor de los casos, se ha tratado de prolegómenos.

En el mejor de los casos. Cierto es que, visto lo visto hasta hoy, tampoco podía esperarse más. Por cierto, ni del Gobierno ni de “las oposiciones” varias que fueron convocadas el pasado jueves por la mañana. Es como si todos estuviéramos a la espera. Un punto en exceso, para mi gusto y forma de ver las cosas.

En fin, esperemos que la hora de la verdad empiece a partir de esta semana. Si acaso.


EZ AFIZIO, EZ GANORA, EZ BORONDATE

Harroxko ikusten dut, egunkarietan, Arriola kontseilaria. EAJren aurka, nola ez. “Bazterrak nahastu besterik ez omen dugu egiten”. Antzeko zerbait esan berri du Arrasaten, oker ez banago.

Berak jakingo du zergatik eta zertarako ekin dioen bide horri. Dena den: Noren izenean eta PSE(PSOE)tarren izenean aurpegiratu besteei bazterrak nahastea!. Edo nahi bada, argiago oraindik, egun hauetan fama handi haina xelebreak eskuratu dituen “Flexiguren”, hau da Egiguren zahar-berriaren alderdiaren izenean!. Nork eta besteek bazterrak nahastu, Youtuben ikusten dugunarekin! Bejondeiola!

Egun batzuk dira nire eskuetara iritsi zela Arriolaren kontseilari ordea den Ernesto Gasco donostiarrak hainbat erakunde inplikatuei bidalitako “Convenio de colaboración del Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas del Pais Vasco” delako baten testua. Ez dut irakurlea gehiegi aspertuko Itun horren edukiaz. Lehendik gauza hauetaz zerbait dakienari zera argituko diot: Aspalditxotik Aldundiek, Udalek eta Ganbarek, bai Bilbo, bai Hondarribia, bai Gasteizko aireportuetako martxa –hegaldiak, batez ere- bultza eta areagotzeko sortutako erakundeek egiten ari diren gauza bera proposatzen du Erakunde berri hau Arriolaren Departamenduak. Hau da: egiteko berririk ez, bakarrik aurreko hiruak ordezkatuko lituzkeen bakarra sortu nahi luke (non, jakina, Arriola jarriko litzatekeen agintzen, oraingoetan ez bezala).

Ez dagokit niri esatea orain artean lan horretan aritu diren Udal, Aldundi eta Ganbarek ongi ikusten duten ala ez proposapen hau. Hitz egingo dute interesatuek ongi deritzaioten garaian eta moduan.

Nik beste zerbait azpimarra nahi dut, hemendik Madrildik eta Kongresutik. Hemen dabil, azken aldian, Blanco Ministroa Estatuko aireportuen sistema aldatzera doala aldarrika eta aldarrika. Urtarrilaren lehen hamabostaldian, ez ohizko komisio bat bildu, eta han eman zituen ezagutzera sistema “berri” horren osagai nagusiak: pribatizatu (zertxobait), zenbait aireportuetan kudeaketarako elkarteak sortu (eskumen murritzekin), Autonomiei sarbidea (pitintxo bat) eman, … eta, baita, besterik ezean, Gascok proposatzen duen horren antzeko batzordeak sortu aireportuz aireportu.

Zer dela eta, baina, gelditu behar dute Euskal Herriko aireportuek eta gelditu behar du Euskal Autonomiak minima minimorum horrekin? Zer dela eta Arriola eta Gascok ez dute nahi Euskal Herrirako ezta Blanco Ministroak, bere aldetik, eskaintzen ari dena? Nola baina interpretatzen dute Gernikako Estatutoa, inoiz irakurri badute behintzat, gure agintari berriek? Nola egikaritu nahi dute Gernikako Estatutoak bere 10 artikuluko 32. atalean esaten duena? Zertan geldiarazi nahi dute Komunitate autonomoak heliportu eta aireportuez besteak beste, Konstituzioak 149.1.20º artikuluan esaten duena errespetatuz, duen eskumen esklusiboa?

Ederki gaude Arriola, Gasco eta agintari berriekin autogobernua garatzeko! Blancok eskaintzen duena hartzeko ere ez afizio, ez ganora, ez borondaterik dute agertzen! Kalamidade hutsa. Eta, bitartean, Kataluniarrek jadanik hurbileko trenen kudeaketa beren eskutan, eta aireportuena eska eta eska, Generalitatea bera buru dela.


A bote pronto, sobre el debate

(Este comentario lo escribí a bote pronto, a los pocos minutos de cerrarse el debate “económico”, que tuvo lugar en el Congreso con la participación del presidente Zapatero, de Rajoy y del resto de los portavoces parlamentarios. Por diversas circunstancias no lo colgué de inmediato y ahí ha estado, entre perdido y oculto, hasta que he vuelto a recuperarlo esta tarde, viernes, de vuelta a casa de una visista a diversas empresas del sector de la Máquina Herramienta de Gipuzkoa. Releído, me ha parecido que, tarde o no, podía traerlo a esta blog. Aquí queda.)

Tras cada debate parlamentario, como el que hemos celebrado hoy, los medios de comunicación estatales se lanzan a ese juego, nada desinteresado, sobre quién es ganador: si Zapatero o Rajoy.

Cuando escribo esto, no sé qué dirán. Tampoco me preocupa excesivamente.

La política tiene mucho de escenificación y teatro. Mucho. Afortunada o desafortunadamente, eso depende de quién entre a juzgarlo, y, todavía más, en qué momento y/o circunstancia lo haga cada cual..

Eso es lo que pasa también con los Plenos, como el de hoy.

Mi propia valoración, ahora que, como quien dice, acaba de finalizar este debate es la siguiente: me quedo con el guión de trabajo que ha trazado, en su primera intervención, el presidente Zapatero. Pero evidentemente, el triunfador en el espectáculo ha sido, una vez más, Rajoy.

Preciso algo más. Zapatero, necesitado de marcar un nuevo tiempo político, ha intentado trazar el temario que dice que le gustaría debatir, pactar en su caso, y llevar a cabo en la segunda parte de la legislatura. Todo un listado. Ha establecido, intentado establecer, un guión. Un guión que, para lo que cabe esperar a estas alturas, es razonable en sí mismo.

Rajoy, con un discurso retóricamente bien labrado, y una oratoria efectista, ha vuelto a insistir en el presidente, que lejos de aportar soluciones a la situación actual, se ha constituido, él mismo, en un problema añadido, no menor.

En eso ha quedado el debate entre los dos. Con triunfo mediático claro, como digo, de Rajoy. Triunfo de recorrido corto, como se sabe que lo son, cada día más, los triunfos mediáticos.

Ahora, la vida sigue. Y podría ser, por lo mismo, el tiempo de Zapatero, si hace valer su guión. Y pasa a representarlo –esto es, llevarlo a cabo- en el escenario, menos retórico, del día a día.

Un guión es, en todo caso, eso: un guión. Y, además, éste requiere de más actores que el propio Zapatero para llevarlo a cabo. Queda por saber quién le ayudará en ello. Es seguro que Rajoy y el PP, no. El resto, se verá.

Para que alguien le ayude, deberá “vendérselo” antes. No es seguro que el trío de vendedores que ha elegido –Salgado, Blanco, Sebastián- lo logren.

De todas formas, el primer problema con el que se encuentra Zapatero no es quién le compre o deje de comprar el guión. Esto es, para quién es suficientemente creíble como para que se anime a ayudarle a llevar cabo.

Tiene un problema previo mayor: tiene que demostrar prácticamente ante todo el mundo que él, cuando menos, se cree el guión. Eso no lo consiguió en el debate. Una de las razones, seguramente la principal, de su derrota parlamentaria de hoy radica justamente ahí: que su mensaje ya no se vende con la facilidad con la que se vendía antes. Cuesta creerle, dada la siembra de escepticismo que ha venido haciendo en su entorno. En el debate del pasado miércoles no consiguió, desde luego, dar la vuelta a esta situación. Ni mucho menos. Esa es la realidad, aunque, a veces, da la impresión de que él es justamente de los pocos que no perciben esta realidad. Es como si viviera en y del pasado.

Por eso, entre otras razones, le pudo, en pasado miércoles, la retórica efectista de Rajoy. Bien podido, además.


“Loro parlanchín”

De momento, entre comillas.

Es conocido lo hablador que es José Blanco. Lo era antes de que, en la última remodelación, Zapatero le nombrara Ministro de Fomento y, una vez nombrado, su afición habladora no sólo ha ido a menos. Todo lo contrario.

Estos mismos días hemos conocido en el Congreso de los Diputados nuevos y contundentes ejemplos de esta vocación habladora. Animo, a quien dude, a leer el Diario de Sesiones del jueves de la pasada semana. O del día anterior, miércoles.

El jueves debatíamos dos iniciativas del propio Ministro. Una, el Real Decreto-ley 1/2010, de 5 de febrero, por el que se regula la prestación de servicios de tránsito aéreo, se establecen las obligaciones de los proveedores civiles de dichos servicios y se fijan determinadas condiciones laborales para los controladores civiles de tránsito aéreo. Vamos un Real Decreto para meter en vereda a los controladores aéreos. Y un Proyecto de ley por la que se modifica la Ley 48/1960, de 21 de julio, de Navegación Aérea. Vamos para meter en vereda a los vecinos díscolos de los entornos aeroportuarios.

El Ministro, insisto, tal como puede comprobar quien lo desee en el Diario de sesiones de ese día, acabó utilizando un tono entre populista y abiertamente mitinero. A estas alturas, es evidente que Blanco cree haber encontrado sobre todo en el tema de los controladores aéreos, todo un filón político, por un lado para mantener callado y quietito al PP (no menos responsable de lo ocurrido que el propio PSOE, según se han ido sucediendo unos y otros en el Ministerio) y, a la vez, contar con un tema de venta cómoda ante la opinión pública. Lo está aprovechando. “A eso se llama barrer para casa”, le dije en cuanto terminó su intervención el pasado jueves. Y le añadí: “Está visto que lo que no mata engorda”.

Queda por ver hasta dónde irá el Ministro con su verborrea. Y, sobre todo, qué ofrecerá más allá de ese hablar por los codos y decir cualquier cosa.

Porque cualquier cosa es la que pudimos escucharle decir, por ejemplo, con ocasión de la interpelación que le presentó el Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i Unió), sobre la afectación del plan de austeridad en las inversiones del Grupo Fomento. El debate tuvo lugar el miércoles pasado. Y, ni corto ni perezoso, afirmó, entre otras cosas, lo siguiente: “Voy a hacer un plan de eficiencia y de austeridad muy severo. El plan de eficiencia y austeridad no es el chocolate del loro como plantearon en algún debate para reducir un ministerio que tiene eficiencia cero sobre el recorte del gasto público; es algo mucho más profundo”.

Reconozco que me tocó el alma. Porque, reproduzco aquí, para quien quiera conformar una opinión contrastada sobre el tema, la moción que, presentada por mí mismo, se aprobó en el Congreso, por cierto con el voto en contra del Sr. Blanco y que ahora califica de “chocolate del loro”.

Decía:

“El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:

1. A que, antes del inicio del próximo período de sesiones parlamentarias, defina y remita al Congreso un Plan de actuaciones, a desarrollar en los años 2010, 2011 y 2012, para la reforma y modernización de la Administración General del Estado. Dicho Plan, que deberá basarse en criterios de austeridad, eficacia, eficiencia y calidad, y que deberá contar con un calendario preciso de ejecución del mismo, deberá incluir, cuando menos, los siguientes aspectos:

a) Plan de adecuación de la estructura actual de la Administración General del Estado al régimen competencial establecido en el denominado “Bloque de constitucionalidad”, Constitución y Estatutos de Autonomía.

b) Plan Estratégico de recursos humanos para la Administración General del Estado que, partiendo de un diagnóstico sobre la situación actual, contenga un conjunto de propuestas que respondan a la necesidad de adaptar los recursos humanos a su ámbito competencial, en un contexto de modernización de la Administración General del Estado dentro de la realidad del Estado autonómico.

c) Plan de simplificación y redefinición de procedimientos administrativos.

d) Plan de incorporación intensiva de Tecnologías de la Información y la Comunicación a la Administración.

2. A que el Proyecto de Presupuestos de la Administración General del Estado para el año 2010 contemple, de forma específica y explícita, los compromisos presupuestarios que correspondan y sean necesarios para la implementación de lo que establece dicho Plan para dicho año.

3. A que, como muestra de la voluntad real y firme del Gobierno de avanzar con decisión en la implementación de dicho Plan, y con el propósito de transmitir un mensaje claro de tal voluntad a la propia Administración y a la sociedad en general, contemple en el Proyecto presupuestario de la Administración General del Estado para el año 2010, de entrada e independientemente de otras medidas en la misma dirección, la reducción de la estructura actual del Gobierno actual en, al menos, un Ministerio de los actualmente existentes.”

Esto calificó el Ministro de “chocolate del loro”. Chocolate que, desde luego, el actual Gobierno ha incumplido prácticamente en todos su términos. Y ahora, el Ministro, charlatán, nos anuncia algo así como una revolución.

¿Se lo creen?

Yo, no. ¿Por qué creer a quien hasta ahora mismo ha estado negándose una y otra vez a las exigencias del Congreso en esta dirección?

De ahí lo del “loro parlanchin”. Entre comillas, por el momento, como he dicho. A la espera de que a las abundantes palabras del Ministro se añadan hechos reales. Porque tampoco tenemos duda alguna en el PNV: Si inicia, de verdad, ese camino, no seremos nosotros quienes le pongamos palos en las ruedas. Puede tenerlo por seguro.

Este, si alguno, no es tiempo de charlatanerías.


Segunda parte de la novena legislatura

Cada semana tiene su afán.

La primera semana en la que, por razón de volver a reunirnos en sesión plenaria, volvemos a vernos todos los Diputados y diputadas, acostumbra a tenerlo, ya de por sí. No digamos nada a poco que la situación política esté tan animada-revuelta como, ahora mismo, está la política estatal. Si a todo ello se une el que, además, se plantean para el debate político temas de notable enjundia, todavía más.

Con todos esos ingredientes, debo reconocer que yo, al menos, he vivido una semana intensa.

Siempre he tenido la sensación de que la apertura de este período de sesiones iba a tener, en mayor o menor medida, el rasgo de tratarse de algo así como de la apertura de la segunda parte de la novena legislatura. En primer lugar, porque, de hecho, estamos a punto de llegar al ecuador de la misma. Pero, sobre todo, por la necesidad de imaginar, para bien de todos, que, en efecto, esta legislatura va a tener una segunda parte realmente diferente de aquella que con tanta ligereza y escasa sensatez inauguró Zp va ya para dos años.

Cerrábamos el mes de diciembre con la sensación, siempre provisional por otra parte tratándose de quien se trata, de que, por fin, la crisis económica iba a figurar como primera preocupación política, también del Gobierno, y de que, consecuentemente, iba a haber un giro o reposicionamiento en los comportamientos políticos, más o menos de todos, y, sobre todo, empezando por, del propio Zapatero.

Debo reconocer que no ha sido así. Pero se han visto signos, todavía más decisivos, de que, más bien antes que después, va a tener que serlo.

He aquí algunos.

Al Grupo socialista, y al Gobierno, se le ha visto más de los nervios que nunca. Fue sintomática la sesión del martes por la tarde. Los socialistas perdieron una votación en la que se le instó al Gobierno a la reducción, en un veinte por ciento, de altos cargos. Los socialistas, que toda la tarde anduvieron reclamando de otros, entre ellos de nosotros, que por responsabilidad votáramos que no a la modificación de la Ley 37/1992, de 28de diciembre, del impuesto sobre el valor añadido, para permitir a las pymes y autónomos no tributar por el IVA de las facturas no cobradas, se sumaron finalmente al voto del resto simplemente “para no perder”. Nunca ha sido más fácil para este Diputado sacar adelante, con un voto unánime de la Cámara, socialistas incluidos por lo mismo, una moción exigente, en este caso para el Ministerio de Ciencia e Innovación, sobre el sistema de I+D+i del Estado español. Todo el mundo sabía, claro, que con el voto socialista o sin él, la moción salía.

La geometría variable, entendida como la ha venido entendiendo Zp en la primera parte de la legislatura no sirve para abordar con la seriedad requerida los problemas que inevitablemente vamos a tener y que se debieran abordar con seriedad en la segunda parte. Las consecuencias que se han derivado de esta forma de entender y de abordar, desde la política, los graves problemas que ahora mismo existen en el Estado español han sido simplemente desastrosas. Para todos. Y, desde luego, también para Zp que empezó perdiendo la credibilidad económica y está a punto de perder del todo la credibilidad, toda ella.

Lo ocurrido hacia el final de la semana al respecto es sintomático. Los movimientos de Duran i Lleida y del propio Rey “sondeando” (dejémoslo así) la posibilidad de eso que se llama un pacto de Estado sólo se explican, en la medida en que resultan creíbles por la opinión pública, si previamente el Gobierno y, en especial, su presidente han dejado abandonado, han desistido y/o se han mostrado incapaces de ello. En cualquier caso: Un fracaso en toda regla que, de ser definitivo, habla de que se está acabando la época Zp.

No me extraña que, de prisa y corriendo, Alonso haya dicho que los socialistas abren de inmediato una ronda de conversaciones con los partidos para ver la posibilidad o no de pactos-acuerdos. Debieron hacerlo antes, en su caso. Un Gobierno que va a rastras de las iniciativas políticas de otros no cumple con el papel que le corresponde.

Pero, en todo caso, el mayor riesgo de los socialistas, y de Zp., no se deriva todavía del hecho de andar tarde. Lo peor es que, además de tarde, no se percibe qué camino quieren –pueden- recorrer. Lo peor de andar tarde, en efecto, suele residir que los caminos, un día más bien anchos y reconocibles, se vuelven estrechos y se desdibujan tanto que simplemente desaparecen, nadie suele saber dónde.

Veremos si Alonso-socialistas-Zp. dan finalmente con uno que ayude a recorrer, con sensatez, estabilidad y eficacia políticas, el resto, nada fácil ni cómodo por lo demás, de esta novena legislatura (condenada, por lo demás, a perdurar hasta su final, más o menos como lo que le viene y le va a seguir ocurriendo, aquí en Euskadi al Gobierno de Lopez).

Iremos viendo. Para bien o para mal, sin mucho tardar