ACUERDO PRESUPUESTARIO EN MADRID

Semana intensa, como pocas, la que nos ha tocado vivir en Madrid. Continuación, por cierto, de otra no menos intensa. Ambas, por un mismo motivo: el Acuerdo presupuestario, que hemos firmado con el Grupo Parlamentario del PSOE, para el año 2010.

Me consta que más de un votante, y, también, más de un militante del PNV, tiene dificultades en entender, aquí y ahora, acuerdos de este tipo con quienes “nos han echado del Gobierno”. Es normal.

Seguramente debiéramos debatir más, entre todos, y no por los periódicos y los medios de comunicación, antes de tomar este y otro tipo de decisiones. Animo a hacerlo. Y muestro, desde luego, mi plena disposición personal para ello.

No es fácil. El tiempo corre demasiado y los mecanismos de los que disponemos para llevar a cabo este tipo de discusiones están muy lejos de haberse adecuado a la velocidad y a las circunstancias de estos tiempos. Esto, entre otros motivos.

Yo personalmente no tengo duda alguna de que hemos acertado al acordar en los términos en los que lo hemos hecho. Lo que no me impide ser consciente, plenamente consciente, de que una operación política de Estado –así la he calificado y o mismo numerosas veces- y una operación, al mismo tiempo, de aprendices de brujo de la política, -así la califiqué yo mismo el pasado viernes en una televisión- nos han llevado a la oposición y de que debemos consecuentemente desarrollar nuestra política desde la plena consciencia de estar en esa oposición.

Pero centrándome en el acuerdo presupuestario. Quien crea que con nuestro acuerdo hemos salvado a Zapatero de una derrota política presupuestaria, de otra forma inevitable, se equivoca de arriba abajo. Esa es mi sincera opinión. Nunca he dudado que Zapatero iba a encontrar, también este año, los suficientes apoyos parlamentarios como para salvar los presupuestos de 2010.

Esto, por un lado.

Por otro, quien crea que una hipotética derrota de Zapatero en estas circunstancias es otra cosa que una victoria pura y dura del PP se equivoca, no menos.

Ese es, pues, el campo de juego en el que hemos abordado la negociación presupuestaria, que no es otro, claro, que aquel en el que se mueve ahora mismo la política en el Estado (salvo en Euskadi). De forma que, o bien, con nuestra actuación presupuestaria, dábamos una victoria al PP de Rajoy (el PP de tantas otras cosas, como las que observamos diariamente por los medios de comunicación, y, no menos, del Sr. Basagoiti que, junto con López, nos ha echado del Gobierno y va a echarnos, si puede, de Diputaciones y Ayuntamientos) o bien manteníamos, sacando provecho para Euskadi y no sólo para Euskadi, a un Zapatero, cuya debilidad política, por lo demás, es evidente. Y ello, además, en un contexto económico, cuya gravedad, sin necesidad alguna de que la política añada nuevas dosis, es ahora mismo y va a seguir siendo en los próximos tiempos enorme. También para nosotros.

Esa es la letra grande del acuerdo.

Pero, claro, el acuerdo tiene también letra pequeña, no poca, ni insignificante.

Está, primero, el llamado preacuerdo: “blindaje” del concierto económico; devolución de cientos de millones –más de cinco- de IVA a la Diputación Foral de Álava y, a través de ella al resto de las Instituciones Administrativas de Euskadi, y acuerdo, si bien temporal, en la transferencia de la competencia en políticas activas de empleo.

Y está, detrás, la otra letra “pequeña” del acuerdo, en la que destacan los dineros, en torno a los ochenta, que hemos traído para la I+D+i en Euskadi.

El tiempo corre rápido y fácil, decía antes. Todavía recuerdo, ahora hace un año, cuando, gracias al acuerdo presupuestario trajimos la competencia “compartida” de I+D+i a Euskadi. Aquello provocó un cierto temor en el mundo investigador y empresarial de Euskadi que se preguntaba, y nos preguntaba, si hecho eso, ellos iban a tener cerradas las puertas de acceso a las políticas estatales (incluidas entre ellas las europeas) sobre la investigación y el desarrollo. Hubo que dar explicaciones. Y las dimos. Un año después, hemos certificado con hechos que no hablamos por hablar ni para salir del paso, como tantos.

No todo hemos hecho bien, en todo caso. Ni hemos llegado al final de ningún camino. Seguimos andando. En la oposición, pura y dura, en Euskadi, con treinta diputados sobre setenta y cinco. Y tratando, allí en Madrid, con seis diputados sobre trescientos cincuenta, de sacar la cabeza, y de pesar, hasta donde sea posible, en beneficio de Euskadi y de EAJ-PNV. Y necesitados de mejorar muchas cosas entre nosotros. Pero de esto hablaremos otro día y en otro sitio.

Advertisements

About José Ramón Beloki

Diputado del Grupo Vasco en el Congreso. José Ramón Beloki(r)en bidalketa guztiak ikusi

Utzi erantzun bat

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Aldatu )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Aldatu )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Aldatu )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Aldatu )

Connecting to %s

%d bloggers like this: