Daily Archives: 2009/09/28

Atuneros, piratas, y más cosas

Pocas veces he sentido tanta frustración, por el resultado de una votación, como la que el pasado miércoles me tocó compartir con los representantes de los atuneros que faenan en el Índico. Habíamos intentado que el Gobierno, y en su nombre el Ministerio de Defensa, se responsabilizara de su seguridad frente a los ataques y amenazas de los piratas. No lo conseguimos. Todavía suena en mis oídos la exclamación que profirió espontáneamente uno de los armadores a las puertas del Congreso, una vez finalizado el Pleno: “¿Y ahora qué digo yo a los pescadores que tanta esperanza tenían en que, a partir de hoy pudiera empezar a enderezarse la situación?”

No es, en todo caso, la única interrogante que ha quedado sin responder o ha salido mal respondida de este debate. He aquí algunas más. .

La primera, sobre los evidentes problemas que tiene la administración y, más en general, la política, toda ella, para percibir en tiempo y contenido real lo que ocurre en el mundo y, en concreto, lo que ocurre a sus ciudadanos/as en él. Sólo a raíz del secuestro del Playa de Baquio supimos que piratas de verdad, no sólo los de leyenda y película, sigue habiéndolos también en este siglo XXI. Verbigracia, en el Océano Índico. Tengo, sin embargo, la sospecha de que ni siquiera ese secuestro hizo que se tomaran debidamente en serio, por parte de quien correspondía, los problemas de seguridad, de toda índole, que supuso un secuestro como aquél. Por ejemplo: ¿Alguien hizo, algún Ministerio o algunos de los Ejércitos o fuerzas de seguridad, un informe evaluador preciso de lo que ocurrió en términos de seguridad? Me gustaría conocerlo para creer que existió.

Esta especie de falta de sintonía entre administración-política y sociedad es la que puede explicar también el que, hoy todavía, no hayamos conseguido, como me temo, que el Gobierno haya caído en la cuenta de que los atuneros, lejos de ser una anécdota preindustrial, o un simple dígito más o menos insignificante del PIB son ni más ni menos que uno de nuestros pocos sectores empresariales punteros en el mundo. Y, por lo mismo, que lo que se planteaba sobre los atuneros puede y debe plantearse sobre el conjunto de los intereses empresariales-económicos que se supone que un Gobierno debe defender, allí donde éstos, por razones diversas de inseguridad, conozcan graves riesgos.

La segunda interrogante hace referencia al papel que pueden, y deben, jugar los ejércitos en los nuevos desafíos de seguridad que se les plantean en el mundo a los ciudadanos que los pagan. Ya sabíamos que los “viejos” Ministerios de Defensa tienen ahora interés en denominarse de “Defensa y de Seguridad”. Ahora bien, seguimos sin saber si lo uno y lo otro deben limitarse a los llamados “territorios nacionales”, de los que se excluiría a los barcos, (por cierto contra la Convención de Jamaica y la filosofía con la que se aprobó el artículo 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial), o si tienen algo que hacer, también, más allá de las viejas fronteras. La primera impresión que ha quedado en la opinión pública y, desde luego, en los propios afectados, a raíz del debate que hemos tenido sobre la presencia o no de militares en los atuneros en cuestión ha sido que la voluntad de los Ejércitos es más bien la del desentendimiento, la de mirar para otro lado frente a este tipo de problemas. Ellos sabrán por qué. No ha beneficiado su imagen.

Una de las “sorpresas” más chocantes que se han llevado los armadores de este debate es que la política es una cosa rara, tan rara que no entienden cómo y por qué se producen giros en el posicionamiento de los grupos de esta forma tan inesperada para ellos. A pesar de que yo personalmente les había insistido repetidas veces lo de “!cuidado con la política¡”, su decepción al final de la votación me llevó a pensar que el baño de “realismo político” que recibieron esa tarde había sido toda una ducha fría inesperada y desagradable.

Creo sinceramente que llevaban razón al sorprenderse y sentir la frustración que sentían.
¿Por qué tenían que suponer que, habiéndose aprobado en su día, prácticamente por unanimidad (salvo dos abstenciones), la Operación Atalanta, dirigida en origen desde el lado español, a defender a los citados atuneros frente a los ataques de los piratas, se iban a ver ahora abandonados por más de la mitad de esa misma Cámara siendo así que ellos siguen sintiéndose igualmente indefensos frente a los mismos piratas? También para nosotros, los de grupo vasco del PNV, ha resultado esto incomprensible. Hasta el punto que nos hemos planteado si, en respuesta consecuente, no deberíamos retirar nuestro apoyo futuro a la Operación Atalanta.

¿Por qué tenían que entender que, siendo así que el Ejército dispone de la UME (Unidad Militar de Emergencias) para atender incendios forestales, terremotos, grandes nevadas, fenómenos meteorológicos diversos de gran magnitud, atentados terroristas o actos ilícitos y violentos, contaminación del medio ambientes y (no se pierdan) “cualquier otra que decida el Presidente del Gobierno” ahora era imposible el que ese mismo Ejercito les ayudara a resolver su problema? También para nosotros resultaba incomprensible salvo desde la ausencia de voluntad política de abordarlo.

No se trata, en todo caso, de que seamos los atuneros o los miembros del Grupo Parlamentario Vasco los que “no entendemos”. La confusión, nos consta, va mucho más lejos y alcanza a mucha más gente.

Es toda la política de defensa y de seguridad la que requiere ser repensada. Y el papel de cada Ejercito y de cada Fuerza de Seguridad en ese mundo, dentro y fuera de las fronteras. El debate de estos días nos ha permitido constatar algo que en euskera enunciamos como “zenbat buru, hainbat aburu” (tantas cabezas, otras tantas opiniones). He aquí un breve muestrario: “su seguridad (la de los atuneros en cuestión) es una cuestión suya, de los atuneros”; “si faenan en mares de riesgo, que contraten seguridad privada”; “es el Ejercito de la Marina quien debe hacerse cargo del tema”; “debería encargar Zapatero a la UME (Unidad Militar de Emergencias), ya que tiene atribuciones para ello”; “es la Guardia Civil del Mar la que debe subir a los barcos atuneros”; “debería resolverse en el marco de la operación europea Atalanta”; “debería resolverse como lo han resuelto los franceses (europeos, también)”; etc., etc.

Nuestra moción, que no resultó aprobada, tenía, en origen dos puntos: el primero decía que se sentaran Gobierno y afectados para dar con una solución acordada a un problema que sabíamos complejo y para el que nadie tenía “la solución”. El segundo, que, mientras no se diera con tal solución acordada, se arbitrara una medida al estilo francés: siguiendo con la operación Atalanta y subiendo infantes de marina, dotados del debido armamento, a los atuneros en cuestión.


Aurrekontuen garaia

Aurrekontuen eztabaida eta, agian, negoziaketa garaiak iristen ari dira. Denboraren iraganak berak ekartzen du garai hori aurrera, agintean ez bazaude, gustukoa izan ala ez. Egunak dira, baina, garai horiek hurbiltzen ari direnaren aztarnak antzeman daitezkeela, egutegitik aparte, hainbat bazterretan.

Adibide bat. Aurreko astelehenean 2010eko Madrilgo aurrekontuetaz kezkatuta, beste hainbat eta hainbat bezala, dagoen sozialista birekin bazkaltzen nuen Madrilen. Alderdi popularreko pertsona ezagun bat hurbildu zitzaigun, eta aurpegira bota, irrifartsu: Zer, aurrekontuak negoziatzen?.

“Bai, nola ez”, erantzun nion nik ere irribartsu: “zure izenean ere bai, nondik edo handik egoera honi aterabideren bat aurkitu beharko diogu-ta”, erantsiz.

Orduan, nire mahaikide zenetako batek zera erantzun zidan: “Ez, honen izenean ez. Hau berau, izan ere, ez hala bere partidua, gurekin tratua egitearen aldekoa bait da”.

Holatsu dabiltza gauzak Madrilen azken aldera. Edozer gauza gertatzen dela ere, ulertu nahi izan ezkero, azter ezazu ea gertatzen den horrek zer ikusirik baduen ondorengo aste-ilabeteetan emango den Aurrekontuen negoziaketarekin. Badaezpadan. Ez litzateke harritzeko hemendik ez bada handik zerikusi zuzen ala zeharkakoren bat izatea.

Astearte gaueko bederatziak inguru izango ziren Osoko Bilkurako egun horretako jardunaldiari amaiera ematen geniola. Langile autonomoaz, Etxebizitzaz, Iruzur fiskalaz, Venezuelan ireki beharreko bi etxe kontsularrez, Ikerketa + Garapen + Berrikuntzaz, Galiziako aireportuez, Prostituzioaz, politika fiskalaz eta, niretzako egun horretan aski berezia zen Indiar Ozeanoko Piratez eta gure atuneroez hitz egiten arituak ginen arratsalde luzean. Hitz egin eta bozkatzen.

Arratsaldean zehar, sozialistak nerbioso somatu nituen, azken gai hau zela eta. Beti bezala, ez zuten bozketa galdu nahi, eta are gutxiago Carme Chacon, Defentsarako Ministra anderea tartean izanik. Ez zeuden seguru irabaziko zutenarekin. Arratsaldeak aurrera egin hala, ederki baino ederkiago ikusi ahal izan nuen zer nolako lanak hartuak zituzten, militarrak medio, diputatuak “konbentzitzen”.

Konbentzitu ala ez, lortu zuten behar adina jende bere alde. Bozketa honela izan zen: PSOEren alde, IU+ICV+ERC+UPyD+UPNek eman zuten botoa. Gure moziaren alde, PP, CiU, BNG, Nafarroa Bai eta Kanariarrak. Trillo abstenitu egin zen. Denera: 173 ezezko, 165 baiezko eta abstentzio bat.

Hamaika pertsona faltatu ziren. PPk bere jende guztia izan balu, irabazten genuen. Egia, bestelakoa da, ordea. Galdu egin genuela.

Bozketa analizatzen jarri ezkero, zer galdetu asko dago.

Trillorena, hasteko. Defentsa Ministro izanik, propio abstenitu zenaren ustea daukat. Galdetuko diot egunen batean, nolanahi, eta jakingo dut fijo.

Zergatik UPyDko jendeak atuneroei aurretik hainbat hitz on eman zien, eta gero kontra bozkatu zuen da bestea. Militarrek “konbentzitu” omen zuten. Ez nau harritzen. Rosa Díez ezaguna dugu aspalditik.

IUko jendearekin ere ba zuten konfiantzarik, hasera batetan, atuneroek. Hitz itxaropentsuak jaso zituzten haiengandik. Gero gainera, zera galdetzen zioten beren buruari: nolatan baina ezkerreko jendea jarriko duk seguritate pribatuaren alde? “Ikusiko dugu”, erantzuten nien gaia ateratzen zen bakoitzean.

ERCko jendearekin zer gertatuko zen nuen nik, hasera batetan, zalantzarik handiena. ATALANTA operaziora militarrak bidaltzeko erabakia hartu zenean, urte honen beraren hasieran, bi abstentzio besterik ez zen izan bozketan (IU eta ICV), beste guztiak alde. Honetan pentsatzen nuen bakoitzean, itxaropentsu jartzen nintzen. Astearte goizean galdezka joan gintzaizkienean, baina, ERCkoei, kezkaz beteta bueltatu ginen.

Eta hala gertatu zen. Kontrako botoa eman zuten.

Zer dela eta?

Ez genuen, ba, esaten, 2010ko Aurrekontuen aztarnak gutxien uste diren tokietan ere antzeman daitezkeela azken aldian? Luze eramango luke galdera honen zergatia eta nondik norakoa esplikatzeak baina, nik behintzat, horren usaina –nahiz eta ez erabatekoa- hartu nien ERCko botoei. Horren ustea daukat beren botoak gorri zirela ikusi nuenean.

Dena den, inor ez engainatzeko. Usaiak usai, oraindik ere luze eramango du Aurrekontuen onarpeneko udaberrira iristeak. Eta auskalo zer pasatzen den bidean.

Ziurra, gauza bat da: garaia iritxi dela.