Sarkozy, Zapatero, los Pirineos y demás

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Todo un espectáculo el que, como se esperaba, nos ha proporcionado, con la ayuda generosa a tales efectos de los medios de comunicación, la visita a Madrid del presidente francés, Nicolás Sarkozy, y esposa, Carla Bruni. Espectáculo que me atrevo a calificar de deprimente, desazonador y hasta altamente preocupante. Desde diversas perspectivas. Y, muy especialmente, desde la del País Vasco.

Deprimente, por l o que todos hemos observado. Ya sabíamos que en la política cuentan cada vez menos los contenidos y, cada vez más, las formas mediáticas, y especialmente las imágenes, las apariencias visuales. Pero que de ahí tuviéramos que llegar a que lo destacadamente noticiable de una visita de Estado sea la comparación de las dos partes traseras de la esposa del Presidente y de la princesa de turno, no deja de ser, para empezar, deprimente.

Y desazona, claro. No es eso, en todo caso, lo que de verdad más me ha desazonado a mí personalmente. Más me han preocupado otras cosas.

Para empezar, el hecho de que, en su visita al Congreso, y ante Diputados y Senadores, reunidos en sesión extraordinaria, se haya decidido dar, tanto por parte francesa como por parte española, el protagonismo que se dio, a nivel de discursos, a ETA. No se trata exactamente de una novedad, es cierto. Más bien, al contrario. ETA no necesita, hoy mismo, de actos terroristas para estar presente, con gran eco propagandístico, en las agendas político-mediáticas de mucha gente. La pasada semana vimos que ni siquiera de las Cortes Generales del Estado reunidos con ocasión de una cumbre entre dos Estados, el francés y español. Nunca cesaré de lamentarme suficientemente de esto. Aunque, habiendo perdido la ingenuidad hace mucho tiempo, tampoco me extrañaré más que lo justo. ETA es hoy lamentablemente, además de una organización terrorista, un considerable y ampliamente ramificado “fondo de saco” del que se echa mano, a conveniencia política, en cada circunstancia.

Esto es algo que, si desde algún sitio y desde alguna perspectiva, debemos denunciar, una y otra vez, desde el País Vasco. Y los primeros en ello, con más claridad y rotundidad que nadie, debemos hacerlo los nacionalistas vascos.

No fue esto, en todo caso, lo único que, sentado en la Mesa del Congreso, me resultó desazonador y preocupante del discurso del presidente francés. Desazonado y preocupado me dejó, no menos, lo que le escuché sobre los Pirineos y su permeabilidad.

Me explico. Mis trabajos, de muchos años, en la Diputación Foral de Gipuzkoa, principalmente en los intentos de desarrollar la cooperación transfronteriza a través de la iniciativa de la Eurociudad Vasca Bayona-San Sebastián, me habían llevado, años atrás, al siguiente convencimiento, entre otros: Ni Paris ni Madrid, aunque pudiera ser que por motivos no idénticos ni en proporciones iguales, se mostraban realmente interesados en lo que podemos enunciar, de forma simplificada, como la desaparición real de las fronteras a un lado y otro de de los Pirineos. En todo momento, se les percibía a uno y otro, se mirara al campo de la política que se mirara, más interesados en desarrollar políticas nacionales-fronterizas que europeas-transfronterizas.

Podría aportar numerosos ejemplos en todos los campos. Voy a referirme a uno, que, según pude volver a observar el pasado día, persiste, si bien, en este caso, pudiera ser que más por el lado francés que el español: el campo de los redes transeuropeas de transporte.

Por sólo retrotraerme a un dato conocido: Fue en Diciembre 1994, en ESSEN, donde la Unión Europea procedió a la aprobación de los llamados catorce proyectos prioritarios de redes transeuropeas de transportes, uno de las cuales, era y es el ramal atlántico, el llamado Eje ferroviario Madrid-Vitoria-Dax que atraviesa los Pirineos por su lado oeste.

Quince años después, el presidente Sarkozy, que se lamentaba, quién y él, del exceso de declaraciones y de la ausencia de realizaciones en torno a la permeabilidad de los Pirineos, anunciaba, como cosa grandiosa, que para el año 2012 el tren de alta velocidad, Madrid – Frontera francesa por el lado catalán unirá Barcelona con Lyon. Y ni una sola palabra dijo sobre este otro Eje pirenaico, el que tiene que unir Madrid-París por el lado Oeste, por nuestro lado.

Tras el acuerdo logrado por el PNV con el Gobierno de Zapatero en los Presupuestos del año 2008, está en marcha, como es sabido, la Y griega, que no es sino el último eslabón que terminará uniendo Madrid, Valladolid, Burgos, Vitoria, Bilbao, con Irún, con el propósito de su continuidad Hendaya-Bayona-Dax-París.

¿Y?

Es evidente que, para decirlo suavemente, el Gobierno Sarkozy no tiene prisa en “su parte”. Y tengo la sospecha de que el Gobierno español no tiene empacho mayor en mirar para otro lado en este tema, conformándose con el tren nos sirva a los vascos para ir a Madrid, y no necesariamente, como prevé la red transeuropea, también para París (Europa, al fin).

Análoga impresión tuve, allá al comienzo de la anterior legislatura, cuando, recién llegado al Congreso, presenté mi primera Interpelación Urgente al Gobierno Zapatero (Por cierto, Interpelación, a la que le siguió una Moción que también en aquella ocasión ganamos al PSOE, siendo aquella, así mismo, la primera ocasión en la que perdió el Gobierno de Zp). Me contestó en aquella ocasión Magdalena Alvarez, afirmándome su firme propósito de hacer la Y griega, pero refiriéndose únicamente al tramo Bilbao- Vitoria-Burgos, etc.

También a ella tuve que hablarle de Essen, de los proyectos transeuropeos, y de que queríamos, también los guipuzcoanos, junto con vizcaínos y alaveses ese tren no sólo para ir a Madrid sino así mismo a París. Ahí arrancó el camino que, al cabo de meses, desembocó en el acuerdo por el que el Gobierno de Madrid seguía haciendo Bilbao-Madrid y el Gobierno vasco hacía el enlace entre este tramo e Irún. En eso seguimos.

En lo que, según todos los visos, no se arranca siquiera de verdad es en la continuación de ese tren desde el País Vasco Norte hacia Paris, muy en concreto hasta Burdeos.

Ni el Gobierno francés, ni el español, ni Sarkozy ni Zapatero, parece que sintieron necesidad de hablar de ello en la cumbre del pasado día. Deben entender que, con hablar de ETA, es suficiente por lo que al extremo occidental de los Pirineos se refiere. ¡Qué injusticia, qué equivocación y qué desgracia!

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About José Ramón Beloki

Diputado del Grupo Vasco en el Congreso. José Ramón Beloki(r)en bidalketa guztiak ikusi

2 responses to “Sarkozy, Zapatero, los Pirineos y demás

  • bidaiari

    Gaur egun transporte edo garraio publikoa erabilita, ia-ia lehenago heltzen da Bilbotik Madrilera (4 ordu 50 minutu), Bilbotik Baionara baino (3 ordu…gutienez, dena ondo lotuta).

  • bidaiari

    Tiempo mínimo empleado en transporte público Bilbao-Madrid, 4h 50′, Bilbao-Bayonne, 3h. Comprobable.

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