Sigue en caída libre,…

remodelacion2Hace ya algún tiempo, que, en un debate del programa PARLAMENTO (en TVE1) dije que este Gobierno “está en caída libre, anda aturullado y muestra signos de encerrarse a la defensiva en un cierto castillo o cárcel de papel”

Cada día veo más signos de esto. La remodelación gubernamental que alguien le sirvió a Zapatero en bandeja de plata cuando andaba entre Praga y Estambul, lejos de constituir un antídoto a estos males, es una muestra más de todo ello.

Coincidí con Magdalena Alvarez el pasado sábado por la mañana en Estambul. Iba acompañada de buena parte de su equipo. Todavía no había llegado a Estambul el presidente Zapatero y sospecho que tampoco se había producido la supuestamente obligada llamada telefónica entre ambos. Ella, también, debió enterarse por los medios de comunicación que iba a dejar de ser Ministra de Fomento.

Es el método Zapatero. Le llaman (llamaban, al menos, los muy suyos) “habilidad del presidente para manejar los tiempos”. Hoy prácticamente todo el mundo coincide en que es simple y pura improvisación, que, a veces, sale bien y otras, mal. Pasarse de listo tiene siempre, en todo caso, recorrido más bien corto. Entre otras razones, porque otros también, sin mucho tardar ni demasiado esfuerzo, se convierten en aprendices del oficio, y son capaces de reventarte lo que sea, incluida una remodelación gubernamental.

El problema, aún no siendo ése pequeño, no está, en todo caso, en que nadie le haya reventado la remodelación. Sigue estando donde he señalado anteriormente: Zapatero no ha terminado de arrancar en serio esta legislatura (básicamente por su incapacidad de percibir a tiempo la crisis económica y ser capaz de afrontarla políticamente) y, tras las elecciones de Galicia y Euskadi, esa incapacidad de remontar el vuelo se ha convertido, de improvisación en improvisación, en simple caída libre. No hay quien le frene, haga los aspavientos que haga y proponga las ocurrencias que proponga.

Hace mucho tiempo que en el Grupo Vasco tenemos claro que con un presidente así no es posible una política mínimamente rigurosa, estable y previsible para abordar, por ejemplo, la crisis económica (por sólo hablar de lo más gordo). ¿A quien puede extrañarle que Solbes, conocedor y sufridor, como pocos, de ZP, estuviera simplemente desistido? Con él hemos desistido muchos (ni se sabe cuántos, socialistas incluidos). La marcha de Solbes es la marcha de un hombre harto más que cansado, desistido más que desorientado.

Y así los demás. El pasado martes, le decía a la Ministra de Defensa, Carme Chacón, con ocasión de su comparecencia en la Comisión de Defensa para explicar la decisión de la retirada de tropas de Kosovo: “Bienvenida, también Ud., al club de las improvisaciones y de los prontos”. El “estilo ZP” se va imponiendo, en efecto, en este Gobierno, sea cual sea el área. El anuncio de la retirada de los soldados españoles, tal como ha sido realizado, constituye un ejemplo “brillante” de ello.

Lo que pasa es que pocas cosas empiezan a salirle bien a este Gobierno y a su Presidente, ahora mismo. Y ahí está el drama, del que todo el mundo, socialistas incluidos, es cada día más consciente. De ahí el aturullamiento general. La actividad parlamentaria de las últimas semanas proporciona abundantes ejemplos de ello, como es sabido. Y de ahí, también y sobre todo, como reacción refleja, ese movimiento defensivo de intentar cerrar filar e ir encerrándose. Cipria Ciscar, presidente de la Comisión de Defensa, no permitiendo, contra todo uso y costumbre, un tiempo de réplica a los portavoces de los grupos para responder a la Ministra de Defensa, es la última de las anécdotas demostrativas de ello que me ha tocado vivir hasta hoy.

El remodelado Gobierno tiene mucho de eso: Alejemos a Solbes que es una vía de agua y quedémonos con la “segura” Elena Salgado. Alejemos a Chaves del famoso granero de votos de Andalucía porque da síntomas de que va perdiéndolos y, de paso, a ver si alguien es capaz de medio taponar –para un rato, cuando menos- el desarrollo, desordenado como el que más, de un Estado autonómico a diecisiete, hoy mismo al garete. ¿Qué hacemos con el lío de las Universidades? Quitemos a la Garmendia medio Ministerio (por cierto, el Ministerio –y hasta la Ministra- “chic” del arranque de la legislatura) y a ver si el Gabilondo de turno nos aplaca por un tiempo el mundo universitario. Apretemos filas partidarias con José Blanco y Trinidad Jiménez y, para ello, prescindamos de la imprevisible Magdalena (y de su equipo) y del … Bernard Soria de turno. Y para que nada falte, guinda ocurrente donde las haya, quitemos a uno -Cesar Antonio de Molina- para poner a otra -Angeles Gonzalez Sinde- (¡porque sí!).

En resumen, un Gobierno que no parece tener otro objetivo mayor que el de intentar taponar las demasiadas vías de agua que se les han abierto a los socialistas, gracias, sobre todo, a ZP, presidente de Gobierno y del PSOE. ¡Y a seguir, otro rato más!

Se trata de un empeño baldío. Mientras no se ataque el problema en su raíz, que no es otro que la política y la forma de ejercerla de Zapatero, los síntomas volverán a aparecer, sin mucho tardar. Entretanto sigo con mi diagnóstico: sigue en caída libre, aturullado y cada día más encerrado en sí mismo y a la defensiva.

Lo volveremos a ver tras el descanso de la Semana Santa. ¡Esperemos que no antes!

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About José Ramón Beloki

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