DE CAMPAÑA (2)

De CampañaEn campaña, escucho estos días a Joseba Egibar contar cómo, con ocasión de una reciente mesa redonda (a la que se negaron a asistir los Lopez -PSE-PSOE- y los Basagoitis –PP-), Arnaldo Otegi, ante la pregunta formulada desde el público sobre si era igual que el Lehendakari fuera Ibarretxe o Lopez, deambuló dialécticamente de aquí para allí, y de allí para aquí para, en resumen, terminar concluyendo que sí.

La ventaja de una campaña en la que uno se dedica a repartir votos y propaganda, y asistir a los mítines, es que le concede tiempo para la reflexión. Y, a decir verdad, en más de una ocasión, ha dado vueltas por mi cabeza, estos días, esta penúltima toma de posición política de la que gusta denominarse a sí misma “la izquierda abertzale”.

Estas reflexiones se me han mezclado con las que, así mismo, ha suscitado en mí la re-visita, en campaña, de Felipe Gonzalez a Eibar, 33 años después de los hechos que todavía muchos recordamos ocurridos entonces en el frontón Astelena de la ciudad armera, y, al día siguiente, en el Hotel Lintzirin de Rentería, con ocasión del primer mitin del PSOE en Euskadi.

Recuerdo brevemente aquellos hechos: cuando todavía por aquí los partidos políticos vascos no tenían forma de hacer mítines, Felipe Gonzalez, el PSOE, vino a Eibar a dar un mitin en el frontón Astelena. La presencia de determinadas personas –del ámbito de la izquierda nacionalista según recuerdo- en las inmediaciones (y no recuerdo si también en el propio Frontón), reclamando, a voz en grito, igual derecho para todos o alternativamente para nadie, derivó en un grado de conflictividad, incluso callejera, que suscitó no pocos nervios, pasiones y disputas.

Lo ocurrido al día siguiente en el Hotel Lintzirin de Rentería reflejó, con claridad dicho ambiente poco “natural”. Bastó que en una rueda de prensa que presidía el propio F. Gonzalez, Mikel Atxaga formulara una pregunta en euskara a la mesa para que aquello terminara, de inmediato, como el rosario de la aurora. y la hasta hace pocos meses esposa de F. González, Carmen Romero, le dijera a ¡quién y a Mikel! aquello de “Viva Euskadi fascista”.

Recuerdo estos hechos no tanto para adentrarme en su análisis minucioso (¡que tendría miga, por lo demás!) sino para, de inmediato, encuadrar las reflexiones que me suscita el último posicionamiento de Otegi.

Siempre he creído que en el “núcleo duro” de la diversidad amplísima de proyectos que hemos conocido todos estos años bajo el paraguas de la izquierda abertzale estaba su propósito de desalojar al PNV del poder y ocuparlo ellos. Ocuparlo en términos de “izquierda nacionalista” (que es como ellos se han calificado siempre en todas sus versiones) versus lo que ellos siempre han calificado de “derecha nacionalista”. Ocuparlo, por lo mismo, en términos contrarios a aquellos con los que ha pretendido, y sigue pretendiendo, ocupar el PSE(PSOE), para quien se trata de sustituir la “derecha nacionalista” (entiéndase, PNV) por la izquierda del País (así en genérico, aparentemente).

Transcurridos 33 años desde el mitin del Astelena, el PSE(PSOE) siguen pensando igual, como acaba de demostrarnos en el mitin revival del pasado martes Felipe Gonzalez. Está en su derecho.

Como en su derecho está también evidentemente Otegi para pegar un giro de 180 grados sobre lo que unánimemente pensaba la izquierda abertzale hace esos 33 años ( y ha seguido pensando hasta ahora mismo) Los hechos ocurridos en Eibar, hace 33 años, a los que he hecho referencia, se explican, en efecto, en buena medida justamente por esta forma de ver antagónica entre ambas “izquierdas”.

La izquierda abertzale (hablo ahora en genérico) de la transición, creyó, sobre todo en el arranque de la misma, que se comía el mundo político, especialmente el de la izquierda en el País Vasco. Cierto es que tampoco se esperaban el resurgir –que nos sorprendió a casi todos, y a ellos más que a nadie-del PNV, con la fuerza con la que resurgió en el comienzo de la transición. Pero creo sinceramente que le sorprendió, todavía más, la fuerza con la que surgió el PSOE, ocupando un espacio que ellos creían que les correspondía y que nadie les iba a disputar en serio. La presencia del PSOE en el Astelena de Eibar en los términos en los que se produjo, se sintió y afrontó desde esta perspectiva, por algunos, como un cierto hecho ventajista que había que contrarrestar con el fin de que no ocuparan el espacio político que, entendían, iba a ser ocupado por ellos a la salida de la dictadura.

Cabría citar otros muchos hechos de significación análoga en la historia política reciente de Euskadi. Por ejemplo, por remitirme a otro casi contemporáneo con el anterior: Todavía recuerdo fresca en la memoria las primeras elecciones generales de la transición, de junio de 1977. ETA había decidido boicotear aquellas elecciones. Pero no faltaban –más bien abundaban- listas de izquierdas, además de las del PSE(PSOE), en las mismas: EE, ESB, PCE-EPK, FUT, ANV,…numerosas, como siempre. El PSOE no debía tenerlas todas consigo. Otros, ESB entre ellos, teniendo grandes expectativas. Tengo la escena gravada: Sigo viendo, en la sede del Consejo General del País Vasco, a Enrique Mugica (al Defensor del Pueblo español de nuestros días), temeroso en el arranque de aquella noche, pasar luego, aclarados los resultados, al lado de la gente de ESB, con satisfacción, y también con un punto de arrogancia, porque se hubiera clarificado el panorama de las izquierdas en el País Vasco a favor del PSE(PSOE).

Esta visión antagónica y esta disputa en el seno de los que se autoubican en la izquierda del País Vasco ha seguido viva hasta nuestros días. El PSE(PSOE) ha seguido en lo suyo y, desde la izquierda abertzale, principalmente desde la que, para entendernos, representa Otegi, se ha mantenido en alto la pretensión de ser ellos quienes, un día, garanticen la alternancia en Euskadi.

De ahí la perplejidad que, de seguro, ha suscitado en mucha gente –de todo el arco político, principalmente nacionalista vasco, el giro de Otegi.

La pregunta es: ¿Por qué Otegi da este giro? No encuentro explicación cabal. ¿Porque se ha apuntado al “cuanto peor, mejor?, como he escuchado al propio Egibar? ¿Hasta ese punto se encuentra desesperado el de Elgoibar?

La izquierda abertzale –buena parte de ella- cometió hace 33 años el inmenso error estratégico de, dejándose llevar por la estrategia de ETA, no saltar a la arena política con todas las de la ley. Con esa decisión creo un problema grave a este País, pero, todavía más, se creó un problema mayor a sí mismo.

Queda la incógnita de hasta dónde le llevará aquel error. Ahora mismo, no hay augurio bueno: la toma de posición de Otegi con lo que “da lo mismo que lo mismo da Ibarretxe que Lopez” constituye otra prueba más, no menor.

Felipe Gonzalez tiene motivos para pasearse, cómodo y desafiante, por Eibar. El de Elgoibar le ha cedido la plaza. ¿Le habrá convencido Eguiguren en una de esas largas conversaciones que mantuvieron en fechas todavía no lejanas?

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About José Ramón Beloki

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